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Crítica de discos

Recuperación de una ópera de Carnicer

José Prieto Marugán

Ramón Carnicer. Elena e Costantino. Ruth Rosique (Elena y Ricardo). Robert McPherson (Costantino). Saimir Pirgu (Edmondo). Eduardo Santamaría (El gobernador de Arlés). Lorenzo Regazzo (Carlo). Mariola Cantarero (Anna). David Menéndez (Urbino). Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Jesús López Cobos. Sello: Dynamic (2 CD). Duración total: 151’. Distribuido por Diverdi.

Ramón Carnicer. Elena e Costantino

A estas alturas nadie puede negar que una de las metas conseguidas por el Teatro Real de Madrid, es la recuperación de parte de nuestro histórico repertorio operístico, que ha resultado ser interesante y, para muchos, un atractivo descubrimiento: ya había ópera de primer nivel en los comienzos del siglo XIX aun antes de que se abriera el Teatro Real.

Ramón Carnicer (Tárrega (Lérida), 1789-Madrid, 1855), fue compositor fundamentalmente de óperas aunque escribió también algunas obras instrumentales y otras vocales de distinto género, entre ellas, lo que hoy es una curiosidad para la mayoría de los melómanos: el  Himno de Chile. Radicado en Barcelona, ejerció como organista de Mahón (1808-1814) y fue director del Teatro de la Santa Cruz, de Barcelona (1818-1820). En 1827 se trasladó a Madrid donde dirigió los teatros de la Cruz y del Príncipe y fue profesor de composición del Conservatorio. Entre sus óperas destacan títulos como Don Giovanni Tenorio, Elena e Malvina, Cristoforo  Colombo, Eufemio da Mesina y esta Elena e Costantino, que se estrenó el 16 de junio de 1821, en el teatro barcelonés de la Santa Cruz.

Es, como el resto de su producción, una ópera de corte y estilo italiano que sigue, más concretamente, los presupuestos de Rossini. No podemos olvidar que Carnicer llegó a escribir una obertura para El barbero de Sevilla del italiano que fue elogiada por él mismísimo Rossini y que suele interpretarse todavía con cierta frecuencia. Nada de extraño tiene que se haya llamado a Carnicer el “Rossini español”.

En Elena e Costantino, página de excelente nivel medio con amplias ocasiones de lucimiento para los solistas y no exenta de dificultades, encontramos los típicos contrastes dinámicos rossinianos, sus típicos giros melódicos y sus famosos crescendos. La estructura ofrece recitativos y números cantados, en los cuales la orquesta se encarga de dar soporte discreto y adecuado para que la voz sea protagonista indiscutible.

La interpretación de este CD es, a nuestro juicio, muy buena gracias a que se ha contado con un conjunto de solistas muy equilibrado, lo cual siempre es bueno y más en una partitura como ésta en la que prácticamente todos los papeles son importantes.

Ruth Rosique (Ricardo en el primer acto y Elena en el segundo) ofrece su muy bella voz, poderosa en el agudo, con agilidades, línea de canto y expresividad. Mariola Cantarero (Anna), muy bien por carácter y estilo. Desenvuelve un papel menos importante que Rosique, pero resuelto satisfactoriamente.

Robert McPherson (Costantino) hace frente a un papel muy difícil pues estaba inicialmente escrito para soprano y aunque se haya bajado la tesitura, quedan los adornos y las agilidades propias de una voz femenina. Muy bien resuelto gracias a su voz con cuerpo, presencia y bello timbre lírico. Saimir Pirgu, tenor (Edmondo), también tiene un rol muy complicado, con muchas agilidades en un par de comprometidas arias de autentica bravura, resueltas con solvencia. Eduardo Santamaría (El gobernador de Arlés), resulta brillante y casi heroico en algunos momentos y el bajo Lorenzo Regazzo (Carlo) soluciona sin problemas las agilidades que requiere su personaje.

Excelente el coro, preparado por Jordi Casas y muy atento, como siempre, López Cobos, a los detalles, sabedor de la diferencia entre el foso y la escena.

El CD se acompaña con  notas de Danilo Prefumo en varios idiomas y del texto en italiano e inglés.

La grabación, realizada en vivo se produjo los días 12/14 de marzo de 2005. Excelente el sonido, tanto en los números de conjunto como en los fragmentos encomendados a los protagonistas. Hay presencia, color, dinámica y equilibrio de voces y timbres.

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