. .

Libro-disco

Le royaume oublié

Alicia Perris

Le royaume oublié. La croisade contre les Albigeois. La tragédie cathare. Montserrat Figueras, Pascal Bertin, Marc Mauillon, Lluís Villamajó, Furio Zanasi y la Capella Reial de Catalunya. Hespérion XXI. Jordi Savall. Libro y 3 CD's, sello: Alia Vox.

Le royaume oublié

Después de su erudita incursión al proyecto de Jerusalem, con casi los mismos músicos y algunos estudiosos comunes de la historia y la sociología de estos fenómenos, Jordi Savall y su constelación musical en la que se incluye su familia, amigos y colaboradores, presenta ahora una mirada siempre renovada a la civilización cátara y a la terrible cruzada que se abatió contra estos considerados “herejes” por los intereses no sólo del papado, son también del afán centralizador de los reyes de Francia.

Cuando terminaba el siglo XII, el Languedoc, zona rica, próspera y culta del sur de Francia y el país del rey Sol, todavía eran territorios autónomos y separados, donde no se imponía el concepto de “nación”. En el norte reinaba el más acendrado régimen feudal, mientras que el sur abría sus puertas a los trovadores y las cortes de amor. La geografía, el clima, la cultura, las inquietudes, los intereses de estos territorios eran ajenos uno al otro y podría decirse que contrapuestos. El sur era la entrada a Francia de nuevas corrientes que venían de las ciudades italianas, y también y sobre todo, de un Oriente plural y polifacético.

En este ambiente, de libertad, de creación, prendió con facilidad la doctrina cátara, más sencilla y austera que las ideas de Roma. La raíz de la palabra “cátaro” significa “puro”. Parece ser que las doctrinas gnósticas, anteriores al maniqueísmo, son la fuente de esta religión, igual que el paleocristianismo en sus comienzos. Las ideas del poder central francés intentaron acabar con estas inclinaciones religiosas consideradas heréticas y entraron en sus ciudades a sangre y fuego: Montpellier, Béziers, Carcassonne y otras

Hace varios años, dando una vuelta por Carcassonne, entré en una librería muy peculiar a comprar unos grabados que recreaban la masacre que Simon de Montfort perpetró en la zona, cuando le contestó a sus soldados, que le pedían instrucciones para diferenciar a los católicos y a los disidentes en la batalla: “Matad a todos, Dios reconocerá a los suyos”. Hablando con la dependienta, una señora mayor, le comenté: “Qué pena los cátaros, cómo desaparecieron!...”Y me respondió con una sonrisa beatífica y un francés con acento del sur: “Los cátaros no desaparecieron, querida…”.

Jordi Savall, en el prólogo de su trabajo, rememora los ocho siglos que se cumplen ahora de aquella cruzada contra los Albigenses y la recuerda con pena y piedad, extrapolando la maldad ejercida contra estos partidarios de una fe no aceptada por la mayoría católica, a fenómenos actuales como las guerras de Vietnam o de Irak y Afganistán. La violencia ejercida contra los que son diferentes o no comulgan con ideologías políticamente correctas.

Un libro-disco (3 cds) de Alia Vox, donde se trae a la memoria y el recuerdo las canciones de los trovadores, en una marea sonora que conmueve con sus marchas, sus tientos, la percusión, las improvisaciones para distintos instrumentos. El intento plenamente conseguido de Savall de reivindicar y recordar otra civilización masacrada por la intolerancia, se vuelve una música recuperada por el estudio, la empatía y el amor que tan a menudo exhibe por las causas en su momento perdidas y finalmente ganadas.

El primer CD se ocupa de En los orígenes del Catarismo, Oriente y Occidente, Auge de Occitania y Expansión del Catarismo. El segundo y tercer CD's de El reino olvidado, La tragedia cátara, La cruzada contra los albigenses, La inquisición y La diáspora hacia Cataluña.

Precioso trabajo éste, para disfrutarlo, para admirarlo. Poco a poco, a pequeños sorbos, como un manjar raro y escogido. No se puede más que recomendarlo a todos, para darlo a conocer y poder compartirlo. Y si tenemos suerte y el maestro Savall y sus músicos y especialistas, bajan a la meseta (ya presentó su obra en Carcassonne y en Narbonne), a escucharlo en concierto y a aplaudirlo.

Escribir a Alicia Perris