Nuestra Zarzuela
Las golondrinas
José Prieto Marugán
Las golondrinas. Drama lírico en tres actos. Libro de Gregorio Martínez Sierra. Música de José María Usandizaga. Estreno: 5 de febrero de 1914, en el Teatro-Circo de Price, de Madrid. Acción del I acto en un pueblo de Castilla, el resto en un gran circo en una gran ciudad.
Personajes e intérpretes principales:
Lina, amante en secreto de Puck, soprano (Luisa Vela).
Cecilia, amante de Puck, mezzosoprano (Eva López).
Leonor (Enriqueta Blanch).
Puck, payaso, enamorado de Cecilia, barítono (Emilio Sagi-Barba).
Boby (Luis Llaneza).
Roberto (Francisco Meana).
Juanito, tenor (Santos Asensio).
Argumento.
Acto I. Los comediantes han llegado a un pueblo y preparan su función. Cecilia se lamenta amargamente de la mísera vida que llevan. Lina, por su parte, ve la situación con más optimismo y alaba la belleza de los caminos y la sana humildad de las gentes que asisten a sus representaciones. Puck y el resto de la escasa compañía regresan de hacer su pregón por el pueblo. El hombre aprueba la actitud de Lina ante la indiferencia de Cecilia, a la que, por otra parte, ama profundamente.
El grupo comienza a ensayar y se produce una discusión entre Puck y Cecilia. Ésta anhela la vida regalada y placentera, lejos de la dureza de la que ahora sufre; aquél no comprende esos deseos y sufre profundamente por la actitud de la mujer. Tras una violenta pelea Puck recapacita y pide perdón a Cecilia quien, no obstante, le muestra su desprecio. Interviene Lina para intentar la reconciliación. Sale Cecilia y Puck queda solo y triste. Viéndole así, Lina se da cuenta de que le ama.
Acto II. Los comediantes van a representar la pantomima de Colombina, esposa de Polichinela, enamorada de Pierrot. En el carromato Lina y Puck recuerdan otros tiempos. El hombre los recuerda tristes, pero Lina le invita a ver lo que tuvieron de positivo y a rememorar sólo lo grato, lo amable, lo que en verdad merece ser recordado. La representación da comienzo y tras el improvisado escenario comienza el drama. Cecilia llega, vibrando de alegría: ahora se hace llamar la Bella Nelly. Por fin se ha cumplido su deseo y es una estrella famosa y rica. Ha sido contratada por el circo de sus antiguos camaradas que, casualmente, también está en el pueblo. La función concluye y los actores recogen los aplausos del público. Puck agradece a Lina su comportamiento anterior y es entonces cuando ésta le confiesa su amor. La inicial sorpresa del hombre queda truncada por la aparición de Cecilia que, sin reparar en ellos, se va con el caballero que la acompaña. Puck intenta seguirles; Lina trata de impedirlo y es violentamente arrojada al suelo por el ofuscado amante.
Acto III. Cecilia aparece elegantemente vestida. Con expresión falsamente cariñosa se acerca a Lina esperando encontrar la muchacha ingenua que dejó, pero no es así. Lina es ahora una verdadera mujer y la recibe con una cierta frialdad. Cecilia comprende que Puck es la causa. Entra éste y obliga a salir a Lina. Cecilia ha de soportar los duros reproches del hombre pero es capaz de sobreponerse a tan delicada situación consiguiendo hacerle creer que ha sufrido mucho y con fingida ternura pretende llevárselo. Puck vacila, pero al final, termina abrazando a Cecilia. Lina lo ha visto todo.
Tras un breve paréntesis aparece Puck desencajado y pálido. Lina, indignada, le pregunta que por qué ha vuelto. Puck en silencio se acerca a ella y la mujer empieza a llorar. El hombre se entera, al fin, de que Lina le ama pero en contra de lo previsible, anuncia su marcha. Lina inquiere las razones de tal decisión y Puck confiesa la última burla de Cecilia: le ha dicho que pertenece a otro hombre y él, ciego de rabia y desesperación, la ha matado. Los del circo han descubierto el cadáver y van en busca de Puck. Éste se entrega sin resistencia ante la patética imagen de Lina que queda, rodilla en tierra, con los brazos dirigidos hacia él pero vacíos.
Comentario.
Basada en Saltimbanquis, del propio Martínez Sierra, es la segunda obra lírica del prematuramente desaparecido compositor donostiarra José María Usandizaga (San Sebastián, 1887-1915). La primera fue Mendi-Mendiyan, pastoral lírica en tres actos, escrita por José Power y estrenada en el Teatro de los Campos Elíseos, de Bilbao, 21 de mayo de 1910.
Cuando el músico vasco dio a conocer Las golondrinas tenía sólo 27 años y obtuvo un éxito enorme y el reconocimiento unánime del público y de la crítica, que llegó a escribir que había nacido, de nuevo, el arte lírico español. "Triunfo delirante, frenético y brutal" se pudo leer en ABC; otros periódicos se refirieron al autor como el "continuador de Barbieri, Chapí y Vives", y el propio Martínez Sierra le llamó el “Puccini español”.
Escuchando esta música se entienden todos los elogios, porque a la riqueza de sus numerosas melodías, se añade una excelente instrumentación, evidencia de las cualidades creadoras de un músico que nos dejó muy joven. ¡Quién sabe lo que podría haber creado de haber vivido más tiempo!
Del amplio número de fragmentos destaca la pantomima instrumental del segundo acto y la célebre romanza "Se reía..." del atormentado protagonista que cierra el tercer acto y que Emilio Sagi-Barba hubo de repetir tres veces la noche del estreno. A ellos hay que añadir otra romanza cantada por Puck, “Caminar, caminar”, en el primer acto; un atractivo número de conjunto conocido como “Coro de la feria”; también en el acto primero y la sentimental romanza de Lina, en el segundo, denominada también “Canción de la primavera”. En el capítulo de los dúos llaman la atención dos de Cecilia y Lina en el primer acto: “Aquí tiene usted la peluca”, nada más comenzar la obra, y “No lo sé. Voy en busca de algo", al final. Cecilia y Puck se enfrentan en el diálogo “Fuego de paja en el viento”, acto primero, y Lina y Puck ofrecen un gran momento dramático en su dúo “Oh Puck, por ti mi corazón", que anuncia el trágico final.
El mismo año de su estreno en el Circo madrileño, Las golondrinas llegaron al Teatro Real, donde se ofreció el 12 de marzo de 1914. Aunque, desgraciadamente, sólo se dio una representación, a beneficio del Montepío de la Asociación de Profesores de Orquesta de Madrid, el hecho da cuenta del interés que despertó esta obra en su momento.
Esta historia de corte “verista” que trata el conocido tema del teatro dentro del teatro y del payaso que ríe por fuera y llora por dentro, fue convertida en ópera por Ramón Usandizaga, hermano de José María y también compositor, y como tal estrenada en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona en 1929, aunque no tuvo el mismo éxito que como zarzuela.
Escribir a José Prieto Marugán
