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Crítica de libros
Desde Parma, con Leo Nucci
Alicia Perris
Presentación del libro “Leo Nucci, un barítono por casualidad”. Autor: Achille Mascheroni. Azzali Editore.Ridotto del Teatro Regio de Parma, Italia. 22 de diciembre de 2009. 18 horas.
Parma es una ciudad deliciosa, que evoca la inefable novela de Stendhal, aquella que contaba los amores imposibles de Fabricio del Dongo (interpretado en el cine en blanco y negro por un angélico Gérard Philipe) y la duquesa Sanseverina. Un reino de opereta en la literatura, que luego históricamente fue gobernado por María Luisa, la segunda esposa de Napoleón Bonaparte. Habitado por cientos de palomas y de jardines. Pulido, industrioso y afable, este rincón de la Emilia Romaña alberga el Museo de Arturo Toscanini, un Museo de María Luisa con objetos napoleónicos para todos los bonapartistas de pro y un teatro de ópera que cuenta con una antigüedad de más de un siglo. Una caja de bombones con una acústica maravillosa y un público en el loggione, generoso, atento, optimista, que hace las delicias de los conciudadanos y los forasteros. En el último piso del Regio se respira ópera y aroma a café “ristretto”, que invita a la tertulia y a la ensoñación en los intervalos del espectáculo.
Leo Nucci, protagonista de la biografía y del homenaje, nació en Bolonia en 1942 y destaca en el repertorio verdiano y verista, con incursiones en el repertorio de Bellini. Ganó el concurso de canto de Spoleto en 1967, debutó entonces como el Fígaro de Rossini en El Barbero de Sevilla y pasó a integrar el coro de la Scala de Milán. En 1973 obtuvo otra distinción y debutó como solista en el papel de Rigoletto, uno de sus papeles más apreciados. En Madrid es famoso porque el 23 de junio de 2009 fue el primer artista que cantó un bis con este rol en el Teatro Real. La repetición fue con el duetto “Si, vendetta”, acompañado de Patricia Cioffi, después de una ovación estruendosa, aunque, a pesar del éxito obtenido el cantante asegura que sus mejores versiones de Rigoletto, siempre serán la primera y la última.
Compañero de los prestigiosos cantantes Luciano Pavarotti, Dame Kiri Te Kanawa, Ruggiero Raimondi, Katia Ricciarelli, Plácido Domingo y muchos directores de orquesta de prestigio, el libro que ahora le dedica Achille Mascheroni con un abundante repertorio iconográfico, es de una elegancia y un interés que lo aleja mucho de la clásica biografía al uso. La obra es cronológica y cada capítulo va avanzando en el derrotero vital de Nucci. Se articula en forma de “melodrama, en un prólogo, tres actos, ocho escenas y un epílogo”. Como una ópera y con164 páginas ilustradísimas.
En la presentación intervinieron aparte del cantante, el crítico musical Giancarlo Landini, Mauro Meli, superintendente del Regio, Lamberto Pugelli, la actriz Carla Galletti, que dio lectura al prólogo y el pianista Paolo Marcarini. Pugelli describió a Nucci como fascinado por sus grandes amores: el teatro, la música, la familia y la vida. Su carrera, como subraya el título de su biografía, ha sido un cúmulo de circunstancias imprevistas e impredecibles.
Nucci interviene para relatar una vez más vez y con un acento dialectal, su relación con Parma, iniciada en 1967. Es esta ciudad la que ofrece el sentimiento de la tierra, la presencia de la mejor cultura italiana (si es que existe una única civilización italiana y no un mosaico de pequeñas culturas que conforma un todo impresionante y mágico). El cantante ofrece a los presentes, cinco pasajes entresacados de los más significativos de su carrera. La cavatina de Figaro, el aria de Germont di Provenza de La Traviata, Gianni Schicchi y dos melodías que ama: “Lasciami cantare una canzone” y con todo el público que le sirve de coro, “La strada nel bosco”.
Gente elegante, señoras impecables, caballeros que recuerdan otros tiempos y otros perfumes, un remolino gira y se orienta hacia los asientos mientras la emoción invade a los más cercanos al cantante. El Regio, soberano, imponente, eterno palco de habituales con vocación de paraíso, se despereza, se engalana, acompaña el amor a las cosas bien hechas, al canto, a la alegría. La tarde concluyó en Parma Lirica, Círculo Cultural, cuyo presidente, también se enorgullece de considerar al barítono, un amigo. Nucci agradece la compañía, los elogios, el reconocimiento. Casi en vísperas de Navidad, este libro, su biografía, le ha sabido como un maravilloso y merecido regalo por anticipado.
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