Discos y libros
- Un Quijote barroco
- Cómo escuchar la música
- Para conocer a Albéniz
- El zoco de Columna Música (III)
- Zoco mahleriano I
- Un cuarteto de guitarras español
- (Des)acords
- Recuperación de una ópera de Carnicer
- Katiuska: La zarzuela rusa
- El volumen VI de la integral de Albéniz
- OpusMusica Jazz: Wadada Leo Smith / Chet Baker
- Tres retratos con sombra
- Arias italianas para soñar
- A baroque Journey
- Marriner y el milésimo Beethoven
- Lina Prokófiev: una española en el gulag
- Desde Parma, con Leo Nucci
- Le royaume oublié
Índices
Crítica de discos
Tres retratos con sombra
Carlos de Matesanz
“Three portraits with shadow”: obras de Rodolfo y Ernesto Halffter y Julián Bautista. Lola Casariego (mezzo), Orquesta Sinfónica de Extremadura; dir: Jesús Amigo. Sello: Non Profit Music. Referencia: NPM 0909.
Todo el mundo conoce la Generación del 27... ¿es esto cierto? Todo el mundo conoce a Alberti, Lorca, etcétera. Pero ¿quién conoce a los músicos de esa gloriosa Generación? ¿quién conoce a Mantecón, Pittaluga, Remacha o García Ascot? Ellos, junto con el más conocido Bacarisse –eso sí, conocido sólo por una obra– y los tres compositores del presente disco, forman el llamado “Grupo de los Ocho”, la facción madrileña de esa Generación, que también fue musical, aunque esto se ignore. Y es una gran lástima, pues su música –un nacionalismo estilizado, pasado tanto por las vanguardias francesas como por el inevitable Stravinsky– gustaría inevitablemente si se programara alguna vez.
Como muestra, las cinco obras (tres ciclos de canciones con orquesta y dos piezas sinfónicas) que nos ofrece el presente disco del cuidadoso, original y un poco petardo (véase la elección del título del álbum) sello Non Profit Music con el patrocinio de la Comunidad de Madrid, aunque la orquesta presente no sea la suya –y eso que una obra se presenta en orquestación de su titular, José Ramón Encinar– sino la de Extremadura, cuyo director, Jesús Amigo, se perece por grabar discos y se apunta con “su” orquesta a todo lo que cae.
Orquesta que, escuchada en vivo, es asaz floja, pero que, en el par de discos en que servidor se la ha encontrado, suena francamente bien; vamos, de primera. Esta inexplicable metamorfosis puede deberse a malas condiciones en la preparación de sus conciertos o a que el director no se habla con media orquesta, como Extremadura entera sabe; diferencias que, a lo que se ve, aparcan –afortunadamente– a la hora de grabar. Así, la simpática Suite para Orquesta nº 1 de Rodolfo Halffter, con que se abre el disco, y la Sinfonía Breve de Julián Bautista, con que se cierra, reciben interpretaciones de gran limpieza y muy hermoso sonido; sólo echaríamos de menos una lectura más honda –pero no mejor ejecutada– de la turbulenta y enérgica música de Bautista, pero no nos vamos a quejar porque ¡por fin tenemos un registro bien grabado y bien tocado de esta obra!
No obstante, la parte característica del disco es la central, en la que la orquesta arropa muy adecuadamente a la mezzosoprano asturiana Lola Casariego, que canta los siguientes títulos: “Marinero en tierra”, para voz y piano, de Rodolfo Halffter en orquestación de José Ramón Encinar, “Canciones portuguesas” de Ernesto Halffter y “Tres ciudades” de Julián Bautista. Hay confesar que, al comienzo de “Marinero en tierra”, puede uno llevarse un susto, porque nos encontramos a una Casariego de voz clara y tesitura aguda, totalmente sopranil, que le descoloca a uno un poco, sobre todo porque la voz parece poco asentada o segura en ese registro, aunque la cantante es siempre expresiva y no se arredra. Sin embargo, basta escuchar la primera de las maravillosas “Canciones portuguesas” para recuperar a la Casariego “de siempre”, una mezzo lírica de hermosa voz, sin problemas en todo el registro y cómoda por completo, tanto en la nostalgia casi de fado de “Ai, que linda moça”, como en la alegría festiva de “Escolher noivo”. Aunque todavía está mejor, más valiente aún y entregada, en el tríptico de Julián Bautista, muy exigente, explotando todas sus posibilidades vocales sin forzarlas, siendo, además, la obra en que mejor está el acompañamiento orquestal. En resumen, un disco muy, muy interesante, a pesar del nombrecito “con sombra” que le han endilgado.