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Artículos

Chopin, el alma

Paula Coronas

Frédéric ChopinProbablemente penetrar en la sensibilidad y en el pensamiento artístico del prodigioso Frédéric Chopin (Zelazowa-Wola, Polonia, 1810) es más complejo de lo pensamos. Su irresistible propensión a la melancolía que se apodera de él hacia los veinte años, coincidiendo con su marcha de Varsovia, y su alejamiento de los seres y de los lugares que le son queridos, tiñe su existencia de amargura, de dolor. Un destino solitario marca afinidades con las tendencias hipocondríacas con la edad madura: introvertido, extremadamente débil, casi enfermizo.

Chopin en Mallorca

Enid Negrete

Chopin en MallorcaCuando en 1838 Los médicos le recomendaron a  Fréderic Chopin cambiar de clima para mejorar su salud, Goerge Sand y el famoso pianista deciden emprender lo que, en ese tiempo, es una gran aventura: viajar a las Islas Baleares. Considerando la cantidad inconcebible de turistas que vistan estas islas y en especial Mallorca, es interesante saber que el primer interés turístico de esta región no fue otra cosa que su clima y su paisaje.

Nuestra Zarzuela

Doña Francisquita

José Prieto Marugán

Doña Francisquita

Basada en La discreta enamorada de Lope de Vega, Doña Francisquita es, prácticamente, la obra que pone fin a la brillante carrera de un gran músico; la que ha salvado a no pocas empresas, del fracaso económico y, posiblemente, una de las zarzuelas de mayor proyección internacional, ya que se ha interpretado en toda la América hispana, Montecarlo, Bruselas, Berlín, Washington, Viena, Salzburgo, Milán… Doña Francisquita es, también, una de las zarzuelas con mayor número de grabaciones discográficas, pues se contabilizan una decena de versiones; ha sido llevada al cine en dos ocasiones (1934 por Hans Behrendt y 1952 por Ladislao Vajda), y es  la única en haber sido adaptada para ballet (en 1985 por Antón García Abril).

Sinestesia y música

José Manuel Brea Feijoo

El término sinestesia (del griego syn, “junto”, y aisthesis, “sensación”) denota la sensación percibida en un sentido (pe. la vista) por estímulo de otro (pe. el oído), de manera que se pueden ver sonidos u oír colores. Dicho de otro modo, es la percepción de un estímulo sensorial en otro sistema distinto del que actúa. Supone por lo tanto una “mezcla de sensaciones”, interpretada como una alteración o como una cualidad de la percepción sensorial. Puede ser cualquier sensación –olfativa, táctil, gustativa, auditiva o visual– la que evoque alguna de las restantes; por lo tanto hay diferentes tipos de sinestesia, siendo la más frecuente la visión de colores al oír o leer letras y números.