Discos y libros
- Tres viajes al Renacimiento de la mano de Guido
- Don Quijote al piano
- Va de piano
- Rarezas y no tan rarezas de Rossini
- Zoco mahleriano II
- Boccherini: Cuartetos Op. 8
- Vitier, Cuba y un piano
- Dos conciertos para piano
- Tonadillas escénicas
- La tiple del automóvil y de los brillantes
- Tasto Solo: más que música antigua
- OpusMusica Jazz: Miguel Ángel Chastang / The Curtis Counce Group
- Anton Webern y la nueva música
- Lang Lang, el elegido de los dioses
- Historia de la Música en España e Hispanoamérica. Vol. I
Índices
Crítica de libros
Lang Lang, el elegido de los dioses
Alicia Perris
Lang Lang. Un viaje de miles de kilómetros. Mi autobiografía. Con la colaboración de David Ritz. Trayectos. Traducción María Pildain Parra. Alba Editorial, 2010. Colección Trayectos / A contratiempo. Nº de páginas: 288. ISBN: 978-84-8428-491-8.
Con todos sus acólitos y detractores, el “ fenómeno Lang Lang”, despierta cada vez más interés en el universo que reúne a los seguidores del piano y su música como instrumento y como virtuosismo. Lang Lang es un pianista chino que nació en un pueblecito del gran país asiático, Shenyang, en 1982. Niño precoz, como uno de sus maestros, Daniel Baremboim, su ascenso musical no estuvo alejado de muchas frustraciones y complicaciones emocionales que lo llevaron en ocasiones a plantearse la relación con el mundo de la música y el instrumento que desde pequeño eligió para expresar la belleza. A los tres años comenzó a recibir lecciones de piano y a los cinco debutó en un primer concierto. Abandonó el hogar familiar, no sin dolor, para marchar a estudiar en el Conservatorio de Pekín y a continuación viaja a Estados Unidos para seguir estudios en Filadelfia, en el Instituto Curtis.
La prensa ha apoyado a menudo a este joven intérprete, que colaboró con directores como Eschenbach, Levine, Mehta, Rattle, Welser-Möst y tantos otros. Las mejores orquestas del mundo han contado con su talento como solista, como la Filarmónica de San Petersburgo o de Nueva York y la Sinfónica de Boston.
Las memorias que nos ocupan son una reflexión lúcida plagada de recuerdos de la vida del músico, donde se aúnan buenos y a veces nostálgicos recuerdos de niñez y juventud con el deseo de ir siempre más allá, en el desempeño de su técnica e interpretación musicales. Su camino es una encrucijada de caminos entre Oriente y Occidente: el Este donde nace y que lo cubre de vivencias y normas y el Occidente que lo halaga, lo recibe como genio y trata de reinterpretar su idiosincrasia personal y musical a la luz de una colaboración de Lang Lang con grandes maestros de la música europea y estadounidense.
Viajando de un lado a otro del planeta, no se olvida de los niños ni de la fabricación de un piano (en versión vertical y de cola), ni de la colaboración con las causas humanitarias en organismos y territorios donde es embajador esperado y reconocido. Atrás quedaron la pobreza, la depresión y los enormes esfuerzos para colocarse en el camino de los grandes intérpretes.
Su biografía es didáctica, emotiva por momentos, clara, y define con diafanidad la constelación compleja que significa el mundo de un artista de la música. Como explica el propio joven intérprete: “Desde que tengo memoria he tenido una especie de banda sonora en mi cabeza que ha acompañado los momentos más importantes de mi vida. He escuchado estudios y conciertos, sonatas y grandes sinfonías. He escuchado armonías y contrapuntos. He escuchado la acción de la música”.
Para seguidores del músico así como para amantes del hecho musical, de la creación y de la interpretación, esta biografía de Lang Lang puede resultar un libro curioso, lleno de datos y aportaciones vitales e interesantes. Tal vez imprescindible para entender muchos aspectos del día a día cotidiano de un grande de la música. Un privilegiado de la fortuna porque por donde aparece, desde hace muchos años, parecen –como por magia- ponerse en línea los planetas.
Escribir a Alicia Perris