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Índices
Disco del mes
Tasto Solo: más que música antigua
Carlos de Matesanz
“Meyster on allen Meystern”: Conrad Paumann y la escuela alemana de tecla del siglo XV. Tasto Solo. Sello: Passacaille. Referencia: 950.
La música instrumental de la Baja Edad Media es un terreno tan infrecuente, tan lejano e ignoto, tan ignorado en la bibliografía general y tan ausente de programas docentes y circuitos concertísticos, que no creemos que haya muchos conjuntos dedicados en exclusiva. Que uno de ellos, Tasto Solo, tenga su origen y centro de operaciones en nuestro país no deja de ser una rareza, una suerte y un orgullo. Sus componentes son: Guillermo Pérez, que dirige desde el organetto, David Catalunya al clasimbalum, Andrés Alberto Gómez al órgano gótico y Reinhild Waldek al arpa gótica.
El Buxheimer Orgelbuch, que se conserva en la Biblioteca Estatal Bávara de Munich, y el Lochamer Liederbuch, de la Biblioteca Estatal del Preussischer Kulturbesitz de Berlín, son las fuentes a las que han acudido los miembros del conjunto para, en el presente disco, elaborar un homenaje al gran organista y laudista nuremburgués ciego Conrad Paumann (h. 1410-1473). Las dieciocho piezas que integran el contenido del álbum, pretenden ser un reflejo de la influencia de este genial teclista en el entorno musical de su época.
En un repertorio tan remoto y especializado, ni al crítico al uso ni al oyente del disco les queda lugar más que para el disfrute, pues ni hacen al caso comparaciones con otras grabaciones –que, probablemente, no hay– ni se puede recurrir a mayor autoridad que la de los intérpretes, que necesariamente han de saber por dónde se las andan para transitar por estas músicas tan pretéritas. Lógicamente, por falta de hábito, han de sonar extrañas; y, precisamente por ello, también sugerentes. El sonido pequeño y metálico del clavisimbalum –más cercano, por materia sonora, a la familia de los cimbalones que de los clavicordios– es el gran protagonista del disco, tocado siempre con agilidad virtuosa, deslumbrante claridad y gran sentido del ritmo. Sin embargo, no hay que creer que los órganos aparecen sólo como meros acompañantes; óigase cómo, en el anteúltimo corte del disco –“Mit ganczem Willen wünsch ich dir” –, el órgano abre la pieza y enuncia la melodía con un alucinante sonido de instrumento de viento madera. La capacidad expresiva y el nivel técnico de Reinhild Waldek al arpa quedan de manifiesto, por ejemplo, en toda la estrofa inicial a solo del “Conlacrime” que aparece en el sexto corte. Pero, al margen de detalles puntuales que delatan la calidad de los intérpretes y de los que está lleno el registro, el conjunto funciona como tal, con absoluta perfección, a lo largo de todo el álbum, haciendo, si el término no fuese tan inadecuado a la época de la música que se interpreta, auténtica música de cámara.
Pero el principal mérito de Tasto Solo no es la magnífica interpretación de los 57 minutos de música que nos ofrecen en este disco, sino la labor llevada a cabo para recrear un mundo sonoro, maravilloso y fascinante, que estaría totalmente perdido si no fuera por labores de este tipo. La música medieval deja de ser un epígrafe libresco de cualquier Historia de la Música y deviene una experiencia viva. No se dejen engañar: no es un disco para especialistas, ni un álbum de coleccionista, ni una novedad freak para freakies de la música antigua, que también: es una hora de magnífica música magníficamente interpretada; por lo tanto, es un magnífico disco para todos los que aman la música... y un perfecto desengrasante para las dietas altas en Brahmses, Mahleres, Bruckneres, Shostakoviches y etcétera.
Al no ser una producción española, sino belga, el álbum se presenta con interesantes notas en inglés, francés y alemán, pero no en español, por desgracia. El registro se efectuó en 2008 en la iglesia barroca de los Agustinos –Augustinus Muziekcentrum– de Amberes, con unas fantásticas toma sonora y edición debidas a Jean-Daniel Noir.