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Crítica de discos

Zoco mahleriano II

Albert Ferrer Flamarich

Mahler: Sinfonía nº 1 “Titán”. Janaceck: Sinfonietta. Wiener Philharmoniker Orchestra. Rafael Kubelik, dirección. Sello: Brilliant Classics, Retrospective, 93188. ADD. 1954. 1CD. 77:43. Distribuidor: Gaudisc.

Mahler: Sinfonía nº 2 "Resurrección”. Elena Mosuc, soprano. Zlata Bulycheva, mezzosoprano. London Symphony Chorus. London Symphony Orchestra. Valery Gergiev, director. Sello: LSO, 0665. DDD. 2008. 1CD.

Mahler: Sinfonía nº 4. Mojca Erdmann, soprano. Bamberger Symphoniker Orchestra. Jonathan Nott, dirección. Sello: Tudor, 7151. DDD. 2005. 1CD. 55:29. Distribuidor: Diverdi.

Mahler: Sinfonía nº 1 “Titán”. Janaceck: Sinfonietta. Wiener Philharmoniker Orchestra. Rafael Kubelik

Proseguimos en esta sección conmemorativa de los 150 años del nacimiento de Gustav Mahler y en la que repasamos las novedades aparecidas entre finales de 2008 y a lo largo de 2009 que por cuestiones de espacio y tiempo en las anteriores ediciones de esta publicación, todavía no habían sido abordadas. El segundo capítulo de este zoco (1) trae la reedición de una lectura histórica, la continuación de una de las integrales que se cerrarán en 2010 y otro registro de una de las integrales llamadas a ser referencia entre las aparecidas en los últimos 20 años.

Ésta es la quinta Primerade Mahler por Kubelik comercializada –siempre con el listado de Pérez de Artega en la mano- junto a las de Decca (1954), DG (1970), Supreme (1975), Audite (1979) y Telepol (DVD, 1980). Y digo quinta porque se trata de una reedición pirata de la de Decca con los filarmónicos vieneses. El sonido es bueno, monoaural porque la grabación se efectuó el 27 de junio de 1954. Una sesión, creo, ya pirateada por otros sellos. Poco cabe añadir a una grabación legendaria: las cuerdas gozan de una ligereza y fluidez modélicas, tiende menos al expresionismo de futuras lecturas y ya apunta mucho al carácter y vigor de sus sesiones de los 70 cuya versatilidad idiomática y visceralidad serán una de las bazas de su referencial aportación. ¿Detalles? No hay repetición en el primer movimiento. La reexposición del segundo tema del cuarto no es dramática si no que la plantea como una reflexión. Marca como pocos las tensiones dinámicas de los metales en el 59 de ese movimiento (de 18’16” a 18’35”). Y de complemento, pista 5, hay un extracto de la sesión de grabación. Cierra el disco, la Sinfonietta de Janacek (8 y 9 de marzo de 1955) llena de brío donde, por ejemplo, las fanfarrias tienen poco de ostentosas, nostálgicas o épicas. Se trata de una lectura moderna, en una estética evolucionada del romanticismo tradicional en su concepto.

Mahler: Sinfonía nº 2 "Resurrección”. Valery Gergiev

Por otro lado, parece que la teoría del impacto empieza su trance aunque seguirá marcando tendencias por lo que esta Segunda gustará a los fácilmente impresionables, especialmente en unos años. No es efectista pero en lo místico acusa la crisis de identidad del sujeto contemporáneo señalada en la lectura de la Tercera. Así, lo destacable es la transparencia emocional que, como Haitink, convierten la belleza y la dulzura en pilares de expresión aunque con resultados muy diferentes. Cuando no, la suntuosidad orquestal a lo Solti abre un nuevo plano, superficial pero eficaz, con momentos grandiosos como el final de la sinfonía en una lectura que avanza con energía. Pero ¿dónde está la unidad y el significado esenciales en esta obra? Es fácil ser afirmativo sin conflictos profundos: es una resurrección sin muerte. Tampoco abundan las sutilezas sorprendentes: la destacable es la de la sección central del Scherzo (CD 2, track 2, de 4’17” a 5‘14”, núm. ensayo 40 a 42) construida con una diafanidad, una sensibilidad y un carácter de Naturläute poco convencional. Coro excelente, solistas suficientes. La inclusión del Adagio de la Décima es un mal complemento porque impide la edición en un solo compacto. Además, parece una reiteración distorsionada de la Novena con finura, abstracción e incisos en lo experimental pero sin emotividad. En fin, para gozar una vez, en concierto, no más.

Mahler: Sinfonía nº 4. Jonathan Nott,

Finalmente, de las sinfonías grabadas y comercializadas hasta el momento (Quinta y Primera, al margen de la Novena por la enorme calidad de la recreación) ésta es la más acertada y la que permite calibrar mejor la madurez de Nott como director y como mahleriano. Como ya dije, Nott es un director que tiende a ser clásico, de tradición europea, muy refinado pero poco excitante e incisivo (reitero: al margen de su Novena que será comentada en los próximos meses y que merece un capítulo aparte). El suyo es un modelo basado en la belleza del fraseo, una gran naturalidad y una suavidad modélica. Esta Cuarta fluye por el habitual clima onírico, con menos de esa sonrisa misteriosa y humor insólito de Bernstein (DG) o Sanderling (BBC Legends), pero calmo y sensible hasta lo sensual. El mimo con que borda la obra tiene pocos comparativos entre la discografía reciente y se cierra con un lied impregnado de inocencia infantil. En él Mojca Erdmann resuelve con adecuación y redondea el mensaje expresivo, aunque habrá quien objete el leve ritmo de barcarola. Nott realiza un trabajo portentoso de claridad en las dinámicas. Con Haitink (2007, RCO Live) comparte la lucidez y el detalle tímbrico pero se desvincula de él por la distancia emocional. Nott le supera en calidez, variedad expresiva y sorprende en el Ruhevoll por mezclar algo de lo trascendental del Adagio de la Tercera con lo tierno y templado del Adagietto de la Quinta. Por momentos, lo enfoca como una serenata, sin apostar por lo nostálgico ni lo doliente en un discurso claramente evolutivo.

Escribir a Albert Ferrer Flamarich