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Ópera en Miami

Un Barbero “Florido”

Abigail Brambila

Frédéric Antoun, Roderick Williams y Sarah Coburn

El Barbero de Sevilla ópera bufa en dos actos de Gioacchino Rossini. Function del 26 de febrero del 2010 en el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts of Miami-Dade County, Miami Florida, EUA. Elenco: Roderick Williams (Figaro), Sarah Coburn (Rosina), Frédéric Antoun (Almaviva), Bruno Praticò (Don Bartolo), Tom Corbeil (Don Basilio) y otros. Director de Orquesta: Gary Thor Wedow. Producción escénica y vestuario: André Barbe. Director de escena: Renaud Doucet. Orquesta y coro de la Gran Opera de Florida.

La Gran Opera de Florida ofreció el siempre cómico Barbero de Sevilla como tercera entrega de la temporada que se lleva a cabo en la ciudad de Miami.

Del elenco de artistas, destacó el barítono inglés Roderick Williams quien en su debut local como Fígaro, y desde su aria inicial “largo al factotum”, dejó muestra de una extensa capacidad vocal. La soprano Sarah Coburn interpretó a Rosina con meritoria presencia en escena, resaltando esa parte inocente, coqueta y astuta de la mujer, y con un canto ágil y de agradable color. El tenor canadiense Frédéric Antoun encarnó un Conde Almaviva de buena figura y aspecto, y cantó con elegancia en el fraseo y la articulación.

Incuestionables fueron las cualidades mostradas en escena por el legendario bajo- barítono italiano Bruno Praticò, quien demostró una vez más porque los papeles bufos, como en este caso Don Bartolo, son su especialidad. El bajo-barítono Tom Corbeil fue un malicioso Don Basilio de profunda e intensa voz, y el resto del elenco cumplió correctamente en sus intervenciones.

Gran parte de la escenografía consistió en divertidas animaciones y proyecciones en el fondo del escenario, que dieron un toque creativo e innovador, y la iluminación ayudó a crear un efecto adecuado al escenario. Sin embargo, la dirección de escena a cargo de Renaud Doucet, dejó mucho que desear, porque exageró la comicidad natural de la trama, con innecesarias ironías y sarcasmos. El vestuario de André Barbe, que estuvo de acuerdo con la época que representaba, enfatizó el estilo y  ¡la caracterización de cada personaje.

Bajo la dirección de Gary Thor Wedow la orquesta se mantuvo en orden y en su lugar, permitiendo disfrutar al máximo la alegre música, y con atención por las voces.

Fotografía ©Gastón de Cardenas / Florida Grand Opera