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Índices
Ciclo Òpera a Catalunya
Una Carmen de plató
Ovidi Cobacho Closa
Carmen; Ópera en cuatro actos de G. Bizet. Gemma Coma-Alabert / Sanya Anastasia (Carmen), Raúl Gabriel (Don José), Ekaterina Isachenko (Micaëla), Ismael Pons (Escamillo), Júlia Farrés-Llongueras (Frasquita), Assumpta Cumí (Mercédès); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell i Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Elio Orciuolo. Dirección escénica: Carles Ortiz. Producción Associació d’Amics de l’Òpera de Sabadell; Sabadell, 26-II-2010 / Manresa, 10-III-2010.
Los pasados meses de febrero y marzo, pudo verse, dentro del Ciclo Òpera a Catalunya, la segunda producción operística de la temporada de Amics de l’Òpera de Sabadell: la anunciada Carmen de George Bizet. Uno de los principales atractivos de la propuesta, más allá del extraordinario interés de la partitura del maestro francés, fue la adaptación escénica realizada por el polifacético todoterreno Carles Ortiz, quien no se limita a dirigir la escena sino que, como tiene por costumbre, también interviene a lo largo de ella desarrollando, eficazmente, distintos papeles (figurante, miembro del coro e interprete secundario en el rol de Dancaïre).
Sin traicionar el núcleo esencial de la acción dramática, Ortiz se vale del recurso de la “escena dentro de la escena” (en un planteamiento cercano a La niña de tus ojos de Fernando Trueba), situando el transcurso de la acción de los tres primeros actos dentro de un estudio cinematográfico, y transportando la acción, en el cuarto, a la escalinata del teatro donde, hipotéticamente, sobre alfombra roja, desfilan las estrellas del reparto, entre un público expectante, para acudir al estreno. La eficiente escenografía (Jordi Galobart) y la puntual iluminación (Nani Valls), sumadas al fluido movimiento escénico, vistieron una de las más atractivas producciones sabadellenses que se han visto las últimas temporadas.
Al éxito de la misma contribuyeron, no en menor medida, los principales intérpretes del reparto. El rol protagonista fue abordado el 26 de febrero por la debutante Gemma Coma-Alabert, mezzo catalana de hermoso timbre y refinado fraseo, quien encarnó una Carmen de lírica sensualidad, atenta al matiz y de desenvuelto moviendo escénico. Se alternó con ella, en el papel de gitana, la serbia Sanya Anastasia; mezzo de poderoso instrumento y timbre oscuro, su Carmen acentuó el carácter dramático del personaje con envidiable autoridad escénica. El Don José de Raúl Gabriel fue ganando enteros a medida que avanzó la representación, mostrando cierta inestabilidad en determinados pasajes de los primeros cuadros, aunque saliendo airoso en sus intervenciones culminantes del tercer y cuarto actos. Ekaterina Isachenko fue una exquisita Micaëla en todo momento, coronando su cometido con una feliz interpretación de la célebre aria “Je dis que rien ne m’épouvante”. El vigoroso Escamillo de Ismael Pons logró hacer justicia a este exigente y nada fácil papel, así como también encontraron su justo cometido las gitanas Frasquita y Mercédès, a cargo de Júlia Farrés-Llongueres y Assumpta Cumí, respectivamente. Completó con esmero su papel de Remendado, junto al ya comentado Dancaïre de Ortiz, el siempre correcto tenor catalán Marc Sala.
El ya habitual director invitado, Elio Orciuolo, concertó con aplomo y buen pulso el foso con la escena, acelerando un tanto los tiempos de los últimos cuadros y logrando un sonido satisfactoriamente cohesionado de una orquesta no siempre del todo motivada.
Quién sabe, quizás entre tanta antitaurinitis catalana acaben también censurando esta obra, o convirtiendo a Escamillo en un eco-casteller de faja y barretina. Para lo que pueda caer, y ante la inminente bieitada de la próxima temporada liceísta, siempre nos quedará el buen sabor de esta sugestiva producción.
Fotografía ©Dr. Xavier Gondolbeu
Escribir a Ovidi Cobacho Closa