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Índices
Temporada OBC
Mutismo y expresión
Albert Ferrer i Flamarich
Barcelona, Temporada OBC. Mahler: Sinfonía 10. L’Auditori. 20-2-2010. OBC. Director, Jesús López Cobos. Aforo: 2200. Asistencia: 75 %.
López Cobos es un director que sanea el sonido de formaciones como la OBC que, año tras año, ofrece garantías con él. Lo corroboró el programa 18 cuyos cálidos y constantes aplausos del público y los instrumentistas fueron la muestra de respeto y admiración ante una manera de ser y trabajar. Lástima que el respetable aún deba aprender que la Décima también requiere silencio tras su extinción.
López Cobos no practica lo “grande” y lo “inmortal” encubriendo una estética en harapos. Es sencillo, apacible, claro. Sus propuestas pueden ser conservadoras pero no retrógradas. Quizá algo escépticas, pero fraternizan la heterogeneidad de sinfonías como las de Mahler, en un ejercicio de concisión y efectividad semántica alejándose del sensacionalismo, y en la Décima, de la dramatización. A partir de la finura tímbrica y la corrección formal, la suya fue una realización de conjunto que aunó depuración intelectiva y un intenso deseo de comprensión de una obra menos prolija para el listo que para el intuitivo.
Al margen de leves imprecisiones, hay que reconocer el excelente trabajo de toda la orquesta (dispuesta “alla Mahler”) como en el Adagio inicial, presentado como el más disonante y tenso. En lo dialéctico, el punto flaco fueron los Scherzo I y II, por la falta de un carácter más alucinado y cambiante en una ejecución de sensaciones concretas dentro de la abstracción de la obra. La reconstrucción era la segunda de Mazetti Jr., inscrita en un romanticismo muy mahleriano para algunos, muy dependiente de las sinfonías anteriores para otros. Así, el Finale contó con los golpes sordos de un tambor prescritos por Mahler en forte –aunque sin amortiguar-, y se cerró en la línea de lo apuntado en las notas al programa: una música ni erótica, ni épica, ni mística sino abierta, tierna y serena. Y es que la entereza de López Cobos es modélica, la de uno de los grandes maestros de España y fuera.
Fotografía Teatro Real de Madrid ©Javier del Real
Escribir a Albert Ferrer Flamarich