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Índices
Entrevista a Miguel Baselga
Miguel Baselga, a golpe de Albéniz
Carlos de Matesanz
Acaba de salir al mercado el sexto volumen de la integral de la música para piano de Isaac Albéniz que, desde hace años, va grabando para el sello sueco Bis el pianista Miguel Baselga (Luxemburgo, 1966). Con la participación de la Orquesta Sinfónica de Tenerife dirigida por Lü Jia, se incluyen las dos únicas obras para piano y orquesta que escribiera el compositor catalán, más otras piezas a solo, poco interpretadas o en versiones infrecuentes. No sólo de este singular disco, sino de la integral completa hablamos con el maestro Baselga en su domicilio madrileño.
OpusMúsica: Entre el anterior volumen de la integral, el quinto, y el que ahora acaba de presentarse, ha transcurrido mucho tiempo, casi un lustro.
Miguel Baselga: Sí, el anterior salió en 2005. Ha habido tres razones para ello: un divorcio –que es algo que siempre alarga y complica las cosas, como cualquiera que se haya divorciado y nos lea comprenderá perfectamente– y dos discos más entremedias. Uno, con la Sinfónica de RTVE dirigida por José de Eusebio, con el Concierto para piano de Ricardo Llorca, que es algo que llevó su tiempo preparar. El otro disco fue el titulado Vals Café, de Columna Música, con un repertorio variado, para desconectar un poco de los monográficos Albéniz, que ,a partir de un cierto punto, le saturan a uno.
OM: Además, este sexto volumen es el que incluye las obras con piano y orquesta, Rapsodia Española y Concierto Fantástico, y es de suponer que un álbum con orquesta lleva más tiempo de preparación por una mera cuestión de producción.
MB: Desde luego. Primero hay que encontrar una orquesta dispuesta y, después, ésta tiene que incluir las obras en su temporada estable, porque no se debe hacer una grabación con los músicos leyendo las piezas por primera vez: hay que rodarla en concierto público. Total, que se empieza la búsqueda en 2006, se encuentra al año siguiente, se planifican los conciertos para la temporada subsiguiente, que es ya la 2008-2009, la del Año Albéniz y así nos plantamos en 2009, que es cuando se efectuó el registro.
OM: ¿Cómo se llegó al contacto con la Sinfónica de Tenerife, que es la que, al final, interviene en el disco?
MB: Por teléfono, que es lo más rápido, con una propuesta directa: “¿oye, os interesa grabar esto?”. Ni el contenido del álbum era negociable, ni el sello que efectuase la grabación podía ser otro que Bis, ambas cosas ya venían dadas por la integral; había que encontrar una orquesta que dijese que sí a todo, que le interesara el plan al completo.
OM: ¿Hubo más “candidatas” en el proceso de búsqueda de orquesta?
MB: Las hubo; no me parece correcto decir nombres, pero no fue la única orquesta tanteada en España –incluso hubo alguna extranjera–; en cualquier caso, la Sinfónica de Tenerife era una de las mejores opciones posibles.
OM: Sin embargo, el concierto, dado la temporada pasada, se llevó a cabo bajo la dirección del experto albeniciano José de Eusebio, mientras que en el disco, al frente de la Sinfónica tinerfeña está su titular, el maestro chino Lü Jia.
MB: Lü Jia iba a dirigir también el concierto de temporada; pero, a menos de un mes del concierto, canceló su actuación porque había sido reclamado por el presidente de la República China y tuvo que dejarlo todo. Hubo que llamar a José de Eusebio con prisa para que se hiciera cargo de ello. Pero el maestro Jia tenía especial interés en dirigir el disco, porque iba a ser el primero que grabara con su nueva orquesta; ahora podemos decir que también el último, pues ya es oficial que no va a seguir al frente de la Orquesta de Tenerife. El caso es que, también por esto hubo retraso y las sesiones de grabación se trasladaron de noviembre de 2008 a julio de 2009.
OM: Y habiendo tocado las obras con ambos ¿qué tal experiencia has tenido con los dos directores y qué diferencias has encontrado entre ellos?
MB: Seremos diplomáticos y diremos aquello de que ha sido interesante trabajar con los dos, que tienen visiones complementarias y enriquecedoras ambas.
OM: ¿Y qué tal fueron las sesiones de grabación?
MB: Bien, pero agotadoras. Eran dos sesiones al día, que comenzaban con dos horas de montaje de micrófonos por parte de los dos técnicos, que llegaron desde Estocolmo. Unas sesiones casi cinematográficas, como ocurre cuando se graba con orquesta, con más paradas y repeticiones que las que habíamos efectuado meses antes en el Auditorio de Zaragoza para grabar las obras sin orquesta.
OM: Sí, porque, además de la Rapsodia y el Concierto, el disco incluye cuatro obras más, que son para piano solo.
MB: Efectivamente: la Sonata nº 5, la Suite Antigua nº 3, Navarra y Azulejos.
OM: ¿Por qué se escogieron precisamente estas obras para completar los 75 minutos largos que dura el disco?
MB: Yo lo que he procurado a lo largo de toda esta integral es ir equilibrando en cada disco obras “buenas” con obras “menos buenas”. Cuando haces una integral, sea de Albéniz o sea de Mozart, tienes que ser consciente de que no todas las piezas tienen la misma calidad; evidentemente, no es lo mismo La flauta mágica que Bastián y Bastiana. El compositor madura con el tiempo y, si abordas la integral desde un punto de vista estrictamente cronológico, te encuentras con que los primeros volúmenes son tan flojos que casi no te dan ganas de seguir hasta los últimos, que sería donde se concentraría todo lo bueno. Yo prefiero que en cada disco te encuentres obras maestras y otras “no tan maestras”. Y aunque lo “no tan maestro” de Albéniz siempre tenga interés, no podemos comparar Navarra con la Troisième Suite Ancienne que es ni más ni menos que una obra compuesta como ejercicio de lectura a primera vista para unas oposiciones de Conservatorio; por más que Albéniz siempre sea Albéniz, no puede compararse un ejercicio de lectura con la Iberia, lógicamente.
OM: El álbum, además, presenta el interés de las versiones: ni Navarra, ni Azulejos, ni la Rapsodia se tocan en las versiones habituales.
MB: De la Rapsodia Española se han interpretado habitualmente las versiones orquestadas por Enescu o por Halffter, pensando que Albéniz sólo había dejado una versión para dos pianos y que la orquestación original se había perdido. Jacinto Torres –el catalogador de la obra de Albéniz– localizó los materiales de una orquestación manuscrita del mismo compositor; la editó, la toqué en concierto tanto con la Orquesta de RTVE como con la Sinfónica de Tenerife y es la primera vez que se graba. En cuanto a Azulejos, obra completada a la muerte de Albéniz por Granados, no es tanto una nueva versión cuanto una modificación en el final: he abreviado parte del final de Granados que nunca me convenció y, después de retomar un arabesco de Albéniz, lo he cerrado con un par de acordes –dominante y tónica– “manchados” al estilo del Jerez de Iberia.
OM: Navarra, otra pieza inconclusa a la muerte de Albéniz, no se da en la versión completada por Déodat de Séverac, sino en la mucho menos conocida de la pianista Pilar Bayona.
MB: Es una versión que me descubrió el propio Jacinto Torres y que, a pesar de que hay críticos a los que no les gusta y que lo consideran el “borrón” del disco, a mí me parece más lógica y me convence más que la de Séverac, que da la impresión de ser el ejercicio de un alumno intimidado por el recuerdo del maestro. El final melifluo de Séverac no pega ni con cola con una pieza de tanto carácter, tan virtuosística, tan expresiva, tan barroca. Además, habiéndose grabado en el Auditorio de Zaragoza y estando patrocinado el disco por el Ayuntamiento de la ciudad y el Gobierno de Aragón, resulta especialmente pertinente este final de Bayona, que era zaragozana, y que, además, es la primera vez que se graba.
OM: Por cierto: ¿tendremos que esperar otro lustro hasta que llegue a nuestras manos el siguiente volumen de esta integral Albéniz?
MB: No y mil veces no: a finales de año, en el puente de la Constitución y la Inmaculada se graba el volumen siete con, tomen nota, señores: Cantos de España, seis Mazurkas de salón, el estudio de concierto Deseo, el hermoso vals El Otoño y la delicadísima y divertida Yvonne en visite. Ah, y, además, la primera obra compuesta por Albéniz de niño: la Marcha Militar.
OM: Y cómo es ése Albéniz niño componiendo.
MB: No tengo palabras...
OM: ¿Y cuando concluirá este peregrinaje discográfico por la obra pianística de Albéniz?
MB: Una vez grabado el volumen siete, quedarán todavía dos discos más por hacer. Pero no hay fechas.
OM: Y ya que esta entrevista ha girado exclusivamente en torno a esta integral del sello Bis –la primera, aunque ahora ya no única– en abordar toda la obra para piano del genial Isaac, terminemos por el principio ¿cómo surgió?
MB: Todos los músicos españoles tenemos estampado en la frente el siguiente lema: “intérprete español = música española”. Cuando empecé con Bis, recuerdo que les dije: yo toco un Bach estupendo, un Rachmaninov que quita el sentido, un Beethoven que ni les cuento... y no parece que reaccionaban. Hasta que añadí: y, claro, también hago música española; entonces reaccionaron inmediatamente y, como era en 1996 y se celebraba el cincuentenario de la muerte de Falla, me propusieron grabar su obra pianística. Como aquel disco tuvo un gran éxito, me propusieron inmediatamente otra integral española: Granados; pero estando, como estaba, sin grabar la música de Albéniz –que, en conjunto, me parece más estimulante–, yo les sugerí ésta, aceptaron y aquí estamos: década y pico después, todavía a golpe de Albéniz.
Fotografías cortesía de Miguel Baselga © Antonio Rascon