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Crítica de discos

El Quinteto y el Cuarteto de César Franck

Joaquim Zueras Navarro

César Franck: Piano Quintet in F minor, FWV 7; String Quartet in D major, FWV 9. Intérpretes: Fine Arts Quartet; Cristina Ortiz, piano. Sello: Naxos, ref.: 8.572009.

César Franck: Piano Quintet in F minor

Vaya por delante que quien espere encontrar en el Quinteto y en el Cuarteto de Franck  la complacencia que produce, por ejemplo, la escucha de su “Sonata para violín y piano”, se verá contrariado por dos obras de cámara densas, arrebatadas, llenas de frases incisivas, interrogativas, vehementes... sobre todo en el Quinteto.

Franck compuso el Quinteto para piano en fa menor FWV 7 entre 1878 y 1879, a la vez que finalizaba la última de sus “Bienaventuranzas”. Se ha dicho que la inspiración se debe a Augusta Holmes, alumna de Franck, compositora prolífica y excelente pianista. Varios testimonios de la época recogen que el encanto de la dama no dejaba indiferente a nadie: según el musicólogo Jean Clausse, Saint-Saëns le propuso matrimonio sin éxito y Vicent d´Indy confesó que se sentía atraído por ella hasta la locura. Sea como fuere, el Quinteto es de un ardiente lirismo y una sensualidad apasionada, tensa, incluso a veces brusca, que se despliega con una fuerza beethoveniana extraña en nuestro seráfico organista. La exposición melódica llama la atención por la abundancia y la diversidad de los temas emparentados entre sí, cuatro cíclicos y otro generador de la obra entera. Se estrenó el 17 de enero de 1880 en la Société Nationale y desde entonces tuvo acalorados defensores y detractores. Saint-Saëns, que ejecutó la parte del piano, se levantó de la banqueta bruscamente, dando muestras de enfado, sin llevarse  la partitura que le había sido dedicada. Liszt lamentó que “se dramatizara así la música de cámara”. En cambio, Chausson declaró que “El Quinteto coloca al señor Franck entre los grandes sinfonistas... La expresión más perfecta de su talento y de su personalidad”.

Menos complejo resulta el Cuarteto en re mayor FWV 9. Los compositores franceses de la época de Franck conocían bien los cuartetos de Beethoven y, por tanto, sabían que eran obras maestras. Había pues cierto pudor en abordar la composición de otros nuevos y, quienes se atrevían, solían hacerlo a una edad avanzada. Franck, tras releer los cuartetos de Beethoven, Schubert, Mendelsohn y Brahms, escribía  a Paul Pujaud el 24 de septiembre de 1889: “Quisiera ponerme a trabajar en un cuarteto. ¿Encontraré...?”. Lo acabó el 10 de enero de 1890, año de su fallecimiento, y podemos considerarlo la coronación de toda su obra orquestal. Emplea también la forma cíclica de generación de temas con tal ingenio que el oyente, a medida que va captando todas las sutilezas, queda tan asombrado, como arrobado por el místico y envolvente Larghetto. Su estreno tuvo lugar en la Société Nationale el 19 de abril del mismo año y D´Indy anotó: “La sala Pleyel resonó de aplausos como los había oído raras veces; todos los asistentes en pie aclamaban y llamaban al maestro que, no pudiendo imaginar semejante éxito para un cuarteto, se obstinaba en creer que esas manifestaciones iban dirigidas a los intérpretes...”.

La agrupación Fine Arst Quartet fue fundada en Chicago en 1946, habiendo realizado un buen número de grabaciones y de giras por todo el mundo. El grupo se muestra sólido, resuelto y con una elegante plasticidad. Quizás nos sea más familiar el nombre de la pianista brasileña Cristina Ortiz por su grabación de las obras de Clara Schumann, y que en el difícil quinteto interpreta con la pasión y la espontaneidad que la obra reclama.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro