Nuestra Zarzuela
Molinos de viento
José Prieto Marugán
Molinos de viento. Opereta en un acto, dividido en tres cuadros, en prosa y verso. Libro de Luis Pascual de Frutos. Música de Pablo Luna. Estreno: 2 de diciembre de 1910 en el Teatro Cervantes, de Sevilla. Acción en Volendam, aldea holandesa, en época del estreno.
Personajes e intérpretes principales:
Margarita, tiple (Teresa Lacarra)
Príncipe Alberto, capitán del navío, barítono (Manolo Villa)
Romo, tenor (Pedro García)
Cabo Sotck, bajo (Valentín González)
Argumento.
La llegada de un yate inglés, al mando del príncipe Alberto, constituye todo un acontecimiento, nada positivo por cierto, para los tranquilos habitantes de la villa marinera de Volendam. Los recién llegados son objeto de las miradas y atenciones de las muchachas de la aldea, lo que encela a los aldeanos que se plantean enfrentarse a los recién llegados para que abandonen el lugar y, además, no hacer el menor caso a las aldeanas. Ellas reaccionan y ponen en práctica la antigua táctica de los celos, dejándose querer por el capitán, los oficiales y los marineros del barco.
El capitán Alberto trata de apaciguar los ánimos, aprovechando que Romo y Margarita, los cabecillas de ambos grupos, están enamorados el uno del otro. Romo desea casarse con Margarita y Alberto le sugiere que se lo haga saber cantándole una serenata. El joven tímido, al principio no se atreve pero lo intenta aunque no sabe qué decir. Alberto comienza a cantar, como ejemplo, pero en el fondo lo que dice le sale del corazón porque también se interesa por Margarita. Siguiendo con su ayuda, Alberto redacta, como si fuera Romo, una carta de amor para Margarita.
Margarita y Romo se encuentran y la joven consigue arrebatarle la carta. Cuando comienza a leerla aparecen los mozos y acusan a Romo de no haber sido capaz de mantener su promesa. Sin embargo, Margarita cree que la carta no es de Romo sino de Alberto y sale en defensa de los marineros. La aparición del príncipe aclara la situación, pero Margarita sufre una gran desilusión y cae desmayada. Alberto, al intentar reanimarla, le declara el amor que siente desde que la vio e intentó reconciliarla con Romo, pero su honradez puede más que su interés y, aprovechando la noche, abandona el puerto con toda su tripulación.
Margarita va en su busca, pero Romo se interpone y, venciendo su timidez, le hace ver que Alberto no es para ella. Los dos quedan abatidos mientras el barco va perdiéndose en la línea del horizonte.
Comentario.
Molinos de viento es una de las primeras operetas españolas hecha a semejanza del género centroeuropeo: ambientación exótica, romanticismo en los argumentos, ritmos urbanos y suaves, a lo vienés, e intenta, en cierto modo, ocupar el lugar que el género chico en decadencia está dejando. Uno de los mejores compositores españoles de este género fue el aragonés Pablo Luna (1879-1942), autor de obras como Benamor, El asombro de Damasco, Los cadetes de la reina o El niño judío.
La partitura de Molinos de viento, se escribió en condiciones especialmente emotivas: "Mi hermano, oficial de la Guardia Civil - escribe el propio Luna -, soportaba desde hacía unos meses una grave enfermedad, de la que murió. Yo trabajaba en la partitura de Molinos de viento abrumado por el sentimiento que me producían los dolores del ser querido al que veía sufrir tanto. La pena que sentía pasó al pentagrama; en aquella música prendió sin duda una extraña emoción que se transmitía a cuantos la escucharon después".
El éxito de Molinos de viento fue inmediato. Los principales números pasaron a ser poco menos que del dominio público, desde el coro inicial (“Dejadnos paso franco”) con que hacen su presentación los marineros ingleses, hasta el concertante que cierra la opereta. Se aplaudieron especialmente el simpático “Quinteto de las cartas” (Las misivas de diario”) con que los marineros pretenden conquistar a las aldeanas; la el Dúo y serenata de Romo y el capitán (“¿Y qué canto”; la Romanza de Alberto (“¿Qué tienes en la mirada…?”), que se repitió cinco veces, el ”Coro de aldeanas”, el “Dúo de Margarita y Romo” (“Yo he pasado la vida en un sueño”); y la magnífica “Pantomima”, también conocida como “Mímica”, que es un verdadero y llamativo ballet.
Al año siguiente de su estreno, la obra de Luna se dio a conocer en Madrid, en el Teatro Eslava, concretamente el 3 de febrero de 1911, interpretada por Juanita Manso, Felipe Cabasés, Llaneza y Peña. El éxito de Molinos de viento siguió imparable; se conoció en toda España y llegó, incluso, al Teatro Real en 1914. Eso sí, “convenientemente” traducida al italiano, como era preceptivo entonces.
Escribir a José Prieto Marugán
