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Cine

El Concierto

Alicia Perris

El Concierto (Le concert). Película de Radu Mihaileanu (Bucarest, 1958). Con Alexei Guskov, Mélanie Laurent, Dimitri Nazarov, François Berleand y otros actores. Año de producción: 2009. Nacionalidad: Francia-Italia-Rumania-Bélgica. Estreno: 12 de marzo de 2010. V.O. en francés y ruso con subtítulos en castellano.

Tchaikovsky lleva de Moscú a París a una orquesta soviética olvidada que renace al mundo de la música con una nueva oportunidad. El Concierto

Con un talante distendido y casi cómico, si no fuera por las circunstancias tristes y frustrantes de la historia de sus protagonistas en la Unión Soviética, antiguos músicos purgados por el régimen, el director rumano Radu Mihaileanu vuelve a demostrar su arrojo cinematográfico e ideológico. Ya había tratado el tema del Holocausto en El tren de la vida, y el de la búsqueda de la propia identidad del niño etíope trasladado para su salvación a Israel, en Vete y vive.

En El concierto, se instala con más relajación en el ámbito de la comedia, arropado por unos intérpretes y un ideal: que la música de Tchaikovsky, su famoso Concierto para violín y orquesta pueda aunar voluntades entre los músicos, el público y las antiguas situaciones personales a las que la vida da una nueva oportunidad.

El protagonista de la película, antiguo director de orquesta del Bolshoi, mítico teatro ruso, fue represaliado por no despedir a sus artistas, todos judíos y por ese motivo, apartado del cargo con todos ellos, y relegado al cargo de limpiador del famoso teatro. Una situación tragicómica, le devuelve la posibilidad de recuperar, a la vez, su orquesta y su dignidad perdidas. De ahí en más, como hay a quienes la suerte sólo les brinda un único “abracadabra” existencial, se organiza un viaje a París, cuyo motivo conductor será la música deliciosa y homérica del compositor ruso. El concierto de Tchaikovsky es en realidad el principal actor en la película. Los músicos, que habían olvidado sus partituras y sus instrumentos, renacen en un nuevo camino iniciático que les restituye la alegría de vivir y la convicción de que a pesar de la política restrictiva y la injusticia, otra forma de resarcirse es posible todavía.

La acción tiene lugar durante la época del comunismo de Brezhnev. Gracias a la metáfora del concierto, precioso y magníficamente ejecutado por cierto, con ese dúo sublime que pocas veces se logra entre el solista y la orquesta que lo acompaña, la película reflexiona sobre el vínculo entre el individuo y la sociedad, como en sus otros filmes.

Según el director, El concierto propone "una respuesta al sufrimiento y a la dificultad. Más allá de su tragedia, los protagonistas tienen la fuerza de llegar al final de sus sueños, gracias al humor" (una filosofía de vida muy judía, de hecho). Para mí es la manifestación más hermosa de la energía vital.

La nueva película de Mihaileanu, que estudió en la Escuela Francesa de Cine de París, y recibió varios premios en Europa y Estados Unidos, nos eleva de la cotidianeidad ramplona y seca a las que nos someten las sociedades de este sinuoso y convulso siglo XXI, a la intemporalidad del goce del arte y de la música. Eros y Tánatos, donde por una vez vence Eros, con un ropaje luminoso y sonoro de felicidad. El universo fragante y revoltoso de Tchaikovsky no puede visionarse y escucharse mejor servido.

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