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Crítica de discos

A falta de pan, bueno es Halffter
(si no, no)

Carlos de Matesanz

1.- Brahms / Schoenberg: Cuarteto con piano nº 1 en Sol menor, Op. 25; Bach / Schoenberg: Preludio y fuga en Mi bemol mayor, BWV 552. Referencia: 2564 68607-4.

2.- Schreker: Nocturno de “Der ferne Klang”, Kammersymphonie y Obertura Fantástica, Op. 15. Referencia: 2564 68349-8.

Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dir: Pedro Halffter. Sello. Warner Classics.

Brahms / Schoenberg: Cuarteto con piano nº 1 en Sol menor

La audición de los dos últimos discos de la Filarmónica de Gran Canaria no deja un mal sabor de boca, pero no acaban de llenar. Y no es culpa del menú, adecuado tanto a las posibilidades técnicas de la agrupación como a los gustos confesos de su director. De formación vienesa, Pedro Halffter siempre ha defendido la pertinencia de dar vida a un repertorio muy jugoso y poco tocado en nuestro país: el “expresionismo vienés”. El término no es exacto, pero se utiliza habitualmente para identificar a una serie de compositores de gran nivel técnico y artístico que orbitaron en torno a la Viena post romántica de 1900 y que van desde los straussianos a los “atonales antes de serlo”: Korngold, Zemlinsky, Schreker, Reznicek o el Schönberg de Pelleas y Melisande, por no alargar la lista a otros nombres posteriores (Schulhoff, Krenek o Goldschmidt).

Compartimos lo pertinente de esa defensa y aplaudimos, como otros críticos, sus resultados en la programación de diversas óperas de esa estética programadas en el Teatro de la Maestranza sevillano que él dirige. Pero lo que hace un buen concierto no tiene por qué hacer un buen disco, y tal es el caso de los dos álbumes reseñados que, grabados casi de corrido el pasado mes de julio en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas, acaba de lanzar el sello Warner. Con una presentación atractiva y con textos en castellano, los discos ofrecen un aspecto prometedor que no acaba por corroborar su contenido: toma sonora aceptable pero no especialmente clara –tal vez la acústica de la sala tampoco sea ideal–, orquesta no en sus mejores momentos –sonaba mejor en aquellos discos ASV de música española que grabó con Adrian Leaper– y director conocedor y voluntarioso, pero que no consigue ni el sonido más refinado ni una tensión constante en las obras más extensas.

El disco de orquestaciones de Arnold Schönberg ilustra estas carencias a la perfección, pues, aunque el Cuarteto Op. 25 de Brahms está bien construido en general, no deja de tener un primer tiempo mortecino y algo espeso o un tiempo lento en que se confunde palpablemente la grandiosidad con la grandilocuencia; ni en éste ni en el último movimiento –el fantástico Rondo alla zingarese– se consigue una buena definición sonora (hay momentos asaz ordinarietes) y el camino hacia el final tiene momentos en los que Brahms está de vacaciones, o lo está Schönberg... o lo están ambos. Por supuesto, frente a estos defectos encontramos esa solidez general que hace que la obra no se caiga a cachos. Pero, en esta obra, eso no es suficiente por la sencilla razón de que hay muchas grabaciones modestas, habitualmente apaleadas por la crítica –Filarmónica Estatal de Renania / Raiskin (CPO), Sinfónica de Norrköping / Jia (BIS) o, incluso, Sinfónica de Houston / Eschenbach (RCA) de excelente sonido– que ofrecen esos mínimos y mucha mejor realización técnica, orquestal y musical. Pero es que, además, las mejores versiones hoy disponibles lo están a precio muy económico –Sinfónica de Birmingham / Rattle (EMI) y Philharmonia / Craft (Naxos)– y eso ya sí que acaba por matar el interés de cualquier comprador por el álbum. Aunque, como es un disco producido por la Fundación de la propia orquesta, probablemente el interés del comprador sea lo que menos importa. Pero, entonces... ¿a quién le importa este disco? Si consiguen una respuesta satisfactoria, envíensela al contribuyente canario, a ver qué gracia le hace.

Schreker: Nocturno de Der ferne Klang

Otra cosa es el disco de Franz Schreker, interpretado en las mismas coordenadas y con resultados similares, pero en obras menos complejas y bien favorecidas por el conocimiento y el cariño que el director tiene hacia esta música tan poco frecuentada. Además, la competencia es mucho menos feroz: Vassily Sinaisky (Filarmónica BBC – Chandos) no es mucho más sutil que Halffter en la Obertura Fantástica y el Nocturno, ni Franz Welser-Möst (Camerata Académica de Salzburgo – EMI) más expresivo en la Kammersymphonie para 23 instrumentos, a pesar de su refinamiento exquisito y de contar con una orquesta que suena a gloria; además, las grabaciones netamente superiores –Kammersymphonie: Sinfónica Radio Berlín / Gielen (Koch Swann)– están inencontrables y no se reeditan desde el año catapún. Así que, aunque Halffter no sea un dechado de lirismo en el Nachtstück y la orquesta no empaste demasiado en la Obertura, a este disco sí le encontramos más sentido y posibilidades de disfrute que al anterior, más que nada, por aquello de que “a falta de pan...”.