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Índices
Festival de Música Contemporánea
MaerzMusik 2010
Lorena Jiménez Alonso
MaerzMusik 2010, Festival de Música Contemporánea en Berlin. 19/28-3-2010.
Un apasionante viaje-no exento de riesgo- a la isla de la utopía musical. Un lugar de pensamiento útopico, un lugar para la esperanza, pero también un lugar de reflexión sobre la pérdida, la muerte y el más allá. Esa fue la proclama de Matthias Osterwald (director artístico del festival), en su discurso de apertura de la novena edición del certamen de Música Contemporánea de Berlin: MaerzMusik 2010. Un festival que durante diez días reunió un plantel de solistas, orquestas y conjuntos de primer nivel en 38 eventos (18 estrenos mundiales, 8 estrenos alemanes), y atrajo a más de 12.000 vistantes, con localidades agotadas para muchos de los conciertos, que debido a los trabajos de renovación en la Haus der Berliner Festspiele, tuvieron lugar en diversos espacios de la capital alemana.
Luci mie traditrici (1998-producción Salzburger Fespiele 2008) una de las cuatro óperas de Salvatore Sciarrino, inauguró oficialmente el festival. Y, una vez más, esta ópera que basa su trama en la auténtica tragedia amorosa del príncipe y compositor renacentista Carlo Gesualdo da Venosa, recibió el unánime aplauso del publico que llenó el Volksbühne-Rosa Luxemburg Platz. El drama barroco Il tradimento per l´onore, que G. A. Cicognini escribió en el siglo XVII, es el punto de partida del texto de Sciarrino, quien además introduce la antigua elegía de Claude le Jaune, y acentúa la intensidad del drama con un lenguaje musical de timbres inquietantes y compleja articulación; marcado por eternos silencios, filigranas vocales, pianísimos, susurros, efectos de glissando, e instrumentos que actúan como reverberación de las voces de los protagonistas. La elemental escenografía creada por la pintora alemana Rebecca Horn, exalta la fuerza expresiva del lenguaje musical del compositor de Palermo y enfatiza el dramatismo de la obra. El Klangforum Wien, con el suizo Beat Furrer a la batuta, resolvió con absoluta precisión y aparente facilidad el elaborado trabajo tímbrico sciarriniano. Excelente también la labor de los cantantes, que defendieron de forma admirable el tejido vocal de este emocionante universo sonoro, de palabras que se desintegran en meros fonemas, que se acentúan sílaba a sílaba, susurran, o surgen como destellos que quiebran el silencio, y que exige un especial virtuosismo técnico.
Pero, hubo otra ocasión para disfrutar del inconfundible y personal lenguaje del compositor siciliano, y fue la tarde del 21 de marzo. En la Sophiekirche, con aforo completo, el famoso y versatil Quartetto Prometeo presentó por primera vez en Alemania, el Cuarteto de cuerdas Nº 8, que Sciarino -presente en el concierto- escribiera expresamente para ellos. El programa del concierto – elegido personalmente por Salvatore Sciarrino- incluyó también a otra de las figuras más destcadas de la música de la segunda mitad del siglo XX: György Kurtág: Seis momentos musicales, opus 44(1999-2005). Muy pocos cuartetos pueden vanagloriarse de tan ponderable interpretación de la intensa y conmovedora expresividad de las seis breves piezas, en las que Kurtág retoma la música de otras composiciones (Játékok). Una interpretación digna de encomio fue la música trascendental del poeta y aristócrata Giacinto Scelsi y su String Quartet nº 4, donde Scelsi con su particular uso de la scordatura, emplea por primera vez una notación para cada cuerda, como si el cuarteto fuera un solo instrumento de 16 cuerdas. Desert Scape -una metáfora expresionista de la naturaleza y la diversidad del paisaje del desierto, donde el sonido del viento rompe el silencio y se hace eterno- de la canadiense Barbara Monk Feldman, fue otra de las obras que se escucharon en el concierto de esa tarde.
El jueves 25 en la Sala de Cámara de la Filarmónica, el francés Sylvain Cambreling, al frente del Collegium Novum Zurich y André Richard como director de sonido electrónico del Experimental Studio des SWR, estrenaron la versión revisada de …Und… para conjunto de cámara y electrónica del compositor austriaco G. F. Haas (1953), un denso y misterioso paisaje sonoro de micro-intervalos y armónicos puros, que a nivel metafórico habla del fracaso de las utopías individuales. También en el mismo concierto, pudimos escuchar Cossí dell´uomo ignara… de Klaus Ospald (Münster 1956), inspirado en un pasaje de la “Ginestra o il fiore del deserto” de Giacomo Leopardi (1834), sobre la superioridad de la naturaleza y la transitoriedad del hombre, donde Ospald utiliza por primera vez electrónica en vivo para realzar la versatilidad sonora. Completó la velada, el estreno mundial de Erinere dich an Golgatha, el nuevo trabajo del compositor Klaus Huber (Berna 1924). El compositor suizo, que se hallaba entre el público, presentó una revisión de su Erinnere dich an G (1977, Fernando Grillo), para contrabajo, 18 instrumentos y electrónica en vivo. Una reflexión, motivada por su profundo humanismo, para mostrar su solidaridad con el padecimiento de millones de personas que sufren la cárcel y la tortura. Una invitación a recordar el sufrimiento de Cristo en la cruz, tal y como señaló el propio Huber. Una obra que quiere llamar la atención a través de un lenguaje musical contemporáneo sobre la injusticia, la violencia, y la falta de libertad. En esta ocasión, contando con la idoneidad del sala y examinando una nueva dimensión tímbrica y espacial del instrumento, situó el contrabajo (Johannes Nied) en el centro del Ensamble. Y estructuró la obra en cuatro partes, cada una de las cuales con su propio estilo de composición bien definido: Inventions sobre glissandi, acordes, armónicos, pizzicati (Tombeau para laúd como homenaje al laudista barroco Sylvius Leopold Weiss, y como punto de inflexión sobre la muerte).
Konzerthaus Orchester Berlin, bajo la dirección de Roland Kluttig ofreció al día siguiente un interesante concierto, a pesar de que la sala del Palacio por sus escasas dimensiones no era el lugar más adecuado, y de la discreta calidad de unos interpretes poco avezados en el lenguaje contemporáneo. Un concierto, que concluyó con Arcana para gran orquesta (1925-27, Rev. 1960), la obra más accesible y diáfana del compositor franco-americano Edgar Varése, uno de los grandes innovadores de la música del siglo XX, y cuyas obras son interpretadas a menudo por Pierre Boulez. La obra de Varése fue sin duda lo mejor de una velada, que comenzó con la introducción (Préface) orquestada por Kovssenitzky (1926) de Le Livre de Vie del vanguardista ruso Nicolai Obuchow, donde la orquesta sonó totalmente encorsetada dadas las condiciones acústicas de la sala, y en la que cabe destacar la actuación de Andrew Watts (tenor/falsete). En homenaje a la música de tono profundamente místico de Obuchow, el artista sonoro hans w. koch estrenó stele für n.o. con numerosas citas al compositor soviético. Marking Time para orquesta, de John McGuire fue el otro estreno de la noche. Una obra de estilo minimalista (California años 60) realizada por encargo de la Kunststiftung NRW, donde el compositor americano prescinde de la percusión y dispone dos orquestas en el escenario para conseguir un efecto antifonal doble, difícil de apreciar –una vez más- por las condiciones acústicas. Y es que el interés de un concierto no sólo depende de las obras seleccionadas sino también de la idoneidad del escenario, bien lo saben los amantes de la música en vivo, pero a veces da la sensación de una extraña irresponsabilidad por parte de quienes programan los conciertos.
Fotografía cortesia del Festival MaerzMusik 2010
©Attilio Maranzano (Luci mie traditrici)
©Kai Bienert (Collegium Novum Zurich)
Escribir a Lorena Jiménez Alonso