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Entrevista a Sylvie Valayre

“Me gustan los personajes que poseen muchas facetas y son complejos”

Ramón Jacques

La soprano francesa Sylvie Valayre se ha caracterizado por ser una versátil intérprete de una amplia gama de personajes del repertorio lírico y spinto, así como papeles de soprano coloratura dramática en operas de Verdi, Puccini, Strauss, Giordano, Massenet, Bizet, etc. Discípula de cantantes como Christiane Eda-Pierre y Régine Crespin, su larga y prolífica carrera la ha llevado a presentarse en los teatros mas importantes del mundo operístico como: el Covent Garden de Londres, La Fenice de Venecia, Teatro alla Scala de Milán, Metropolitan de Nueva York, Ópera de Paris, Deutsche Opera de Berlín, Opera Lírica de Chicago, Opera de San Francisco, Teatro Real de Madrid, Opera de Zurich, Teatro San Carlo de Nápoles, Arena de Verona, Baños de Caracalla en Roma, Opera Estatal de Viena, Teatro Regio de Parma, Teatro Regio de Turín, Théâtre de la Monnaie de Bruselas entre muchos otros. Además de brillar en los escenarios, Sylvie, que es una afable, simpática y afectuosa persona, nos amplia en esta entrevista el panorama sobre su carrera y su visión de la ópera.

Sylvie Valayre (soprano) como Odabella en Attila

Opus Música- ¿Qué fue lo que la atrajo al mundo de la opera?

Sylvie Valyre- Desde niña siempre amé el teatro y el cine, y me fascinaba la posibilidad de cambiar de personajes, como hacen los niños cuando juegan. Yo quería ser alguien más y la mejor manera era por medio del teatro. Cuando decidí convertirme en actriz me consideraron demasiado robusta y sólo apta para papeles de obras simpáticas. Pero como era una adolescente romántica, me retiré con la certeza que algún día dejaría de ser robusta y me convertiría en actriz de papeles trágicos, ya que Shakespeare era mi dramaturgo favorito. Mas tarde descubrí la ópera por medio del cine y me quedó una grata impresión, y como ya estudiaba música, pensé que sería ideal juntarla con el teatro.

OM- ¿Cómo y donde ocurrió su debut profesional?

SV- Cuando era una principiante, canté el papel del pastorcillo Jano (que canta tres minutos en checo) en Jenufa. Esto fue en la Opera de Marsella, al lado de la adorable Marita Napier como Jenufa y la gloriosa Leonie Rysanek como Kostelnicka. En ese mismo teatro, donde recientemente canté  mi primera Odabella de Attila y al que volveré con Maddalena de Andrea Chenier, ya había cantado en La Flauta Mágica y en Don Carlo en 1997.

OM- Uno de los momentos más significativos en los inicios de su carrera fue el participar en la ópera La Novia del Zar de Rimsky Korsakov con Mstislav Rostropovich en Paris. ¿Cómo fue esa experiencia?

SV- Fue increíble para mí porque me iniciaba como cantante y no habían pasado ni diez meses desde mi debut en Jenufa. El Maestro Rostropovich y la Sra.Vishnevskaya me eligieron en una audición en Radio France, cantando algunas melodías para niños de Prokofiev, como El patito feo; pero no hablaba ruso ni conocía la historia, ni los hábitos de la nobleza en esa época de la Rusia medieval. En pocos meses me aprendí el papel, reuniéndome con mi maestro de canto, un profesor de ruso, mi pianista Irene Kudela y la Sra. Vishnevskaya, la gran soprano rusa que me enseñó el estilo. Ella fue la directora de escena y recuerdo que fue muy severa, pero seguro tenía razón porque había cantado tantas veces el papel de Marfa que no toleraba la mediocridad. Presentarme con Rostropovich fue grandioso, ya que con su chelo expresaba sentimientos y emociones humanas, y no buscaba hacer gala de su increíble virtuosismo. Sucedía lo mismo cuando acompañaba a los cantantes de ópera; los escuchaba, los dejaba respirar, respirando con ellos, y hacía teatro. Nunca sentí que fuera una estrella dirigiendo opera, y el público no lo miraba a él durante la función sino al escenario, y escuchaba la música que ofrecía de manera tan generosa. Por lo menos, así lo recuerdo.

OM- Verdi ha sido importante en su carrera, y a pesar de que no le agrada ubicar las voces por repertorios o categorías, me gustaría saber qué opina cuando se señala a algún cantante como genuino interprete “verdiano”…

SV- Creo que la tradición de escuchar algo es lo que decide si una voz es de un tipo o de otro, y aunque la idea del cantante verdiano ha evolucionado mucho, como también es el caso de Mozart o Wagner, antes de estos compositores no existían cantantes especializados en sus repertorios. De hecho, la primera intérprete de Abigaille se encontraba cantando al mismo tiempo Lucia di Lammermoor. Es posible comparar papeles que más o menos utilizan el mismo rango de voz o se cantan con la misma fuerza sobre la orquesta, y nada más. Una vez que se tiene el rango y la fuerza necesaria se debe estudiar el estilo, el carácter y también la forma como suena la orquesta, que puede ser ligera y transparente o gruesa y pesada. Aunque también la acústica de un teatro puede cambiar la perspectiva de la voz, se esté cantando a Verdi o a Wagner. Creo que en los escritos y en las partituras de Verdi es donde se encuentra lo que significa ser un cantante verdiano, ya que ahí él explica muy bien lo que pretende.

OM- ¿Considera que el haber nacido un 10 de octubre, mismo día que Verdi, la predestinó para cantar su repertorio?

SV- ¡Claro que no! (risas), es solo una simpática coincidencia que hace que mis amigos músicos recuerden con mayor facilidad mi cumpleaños.

OM- ¿Qué personajes le dan mas satisfacción interpretar en escena?

SV- Obviamente los que poseen muchas facetas y son complejos como Salome, Lady Macbeth o La emperatriz de Die Frau ohne Schatten, que aunque solo la he cantado  tres veces en mi vida me encanta.

OM- Lady Macbeth uno de sus personajes más emblemáticos ¿Cómo lo concibe después de haberlo interpretado en tantas ocasiones?

SV- Trato de serle lo mas fiel posible a mi amado Shakespeare. Lady debió ser una guerrera, pero fue una mujer en la política que se escondía detrás de la figura de su marido. En aquellos tiempos (finales del siglo 11 en Escocia) ninguna mujer podía gobernar un estado, pero en los tiempos de Shakespeare sí. Lady Macbeth es ambiciosa y  haría cualquier cosa para alcanzar el trono y materializar la profecía de las tres brujas. Además es inteligente, despiadada y cautivadora, aunque al final es una pobre alma perdida. Imagina que además Verdi escribió todas las indicaciones musicales que ayudan a la cantante a tener éxito en su interpretación. ¡Gran compositor y gran papel!

OM- Salome de Strauss es otro papel muy vinculado a su carrera ¿Cómo lo descubrió?

SV- Fue por casualidad, ya que nunca tuve la intención de dirigirme a ese repertorio. Conocía los Lieder de Strauss, algunas partes orquestales y Der Rosenkavalier, pero estaba más contenta con los papeles italianos. Un día cantando Madame Butterfly en Graz (Austria), el director artístico del teatro me ofreció el papel para una futura temporada y yo respondí que no. Me pidió que leyera la partitura y le respondiera en seis meses. Mientras más lo estudiaba mas me encantaba, y como Salome es joven, mimada, terca, amorosa, y a la vez enferma y loca, era un reto que como actriz y como cantante tenía que aceptar.

Sylvie Valayre

OM- Con una concepción tan clara de los papeles ¿Está abierta a nuevas ideas o formas de interpretación de los directores de escena?

SV- Es verdad que he vivido con los personajes por algún tiempo y que los conozco muy bien, pero mi forma de hacerlos no es la única, así que sí estoy abierta a otro tipo de concepciones, siempre y cuando tengan una explicación y exista una base. Así puedo aprender cosas nuevas e intentar otras facetas de mis personajes. No me importa, por ejemplo, que Macbeth se sitúe fuera de Escocia, en otro siglo diferente al de Shakespeare o en producciones y vestuarios modernos. Mi única preocupación es que se altere o se cambie la historia.

OM- ¿Cuánto tiempo considera que se le debe dedicar a la preparación de un nuevo papel?

SV- Es difícil responder esta pregunta ya que lo mas difícil es aceptar un nuevo papel, y una vez que se acepta, se debe leer la partitura para decidir la técnica y la manera como debe cantarse. Después se decide cómo darle vida al personaje y elegir los diferentes colores de la voz necesarios para pintar sus sentimientos. Es un método similar al de un actor o al de un bailarín. Ellos también utilizan colores en su lenguaje corporal. Por ejemplo, en El Lago de los Cisnes la coreografía del cisne negro Odile es diferente al de la del cisne blanco Odette, que se supone son idénticos y son bailados por la prima ballerina. Entonces, si las emociones cambian en la vida real, ¿por qué no habrían de cambiar en escena en el tono y color de la voz y en el lenguaje corporal?

OM- ¿Considera importante escuchar grabaciones de cantantes del pasado o del presente para enriquecer la interpretación de un papel?

SV- La respuesta es absolutamente ¡sí! Además, agregaría que Youtube es una manera fantástica de escuchar cantantes que se han ido y también a colegas con los que no se ha tenido la fortuna de compartir un escenario. Es verdaderamente muy interesante y se puede aprender mucho.

OM- ¿Que otros compositores y personajes le interesan?

SV- Amo a Mozart, a Puccini, y a Wagner, del que pronto cantaré alguno papel, y de personajes mencionaría a Fiordiligi, Donna Elvira, Isolda, Kundry, Turandot, Liu, y Leonora de Fidelio, de Il Trovatore, y de La forza del Destino. Hay muchos más, ¡en realidad son demasiados!

OM- Con una carrera tan completa y tan intensa ¿Qué es lo que la motiva a seguir adelante?

SV- Me motiva cantar papeles nuevos y antiguos, y crear y revivir personajes desconocidos para mí con las palabras y la música con que fueron compuestos, en algunos casos hace muchos siglos. El teatro y la ópera fueron creados para ser interpretados y esa es mi pasión y mi trabajo, así que no pido más.

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Fotografías cortesía de Sylvie Valayre © 2010 by Christian Dresse