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Los últimos cuartetos de Schubert
Joaquim Zueras Navarro
Entre
la producción camerística de Franz Schubert (1797-1828) se encuentran
siete cuartetos de cuerda de primera juventud con frecuencia
inacabados, cuatro más compuestos entre 1814 y 1816 y, finalmente, los
últimos cuatro, motivo de este breve ensayo. Schubert tuvo como modelo
de escritura cuarterística a Haydn, Mozart y los primeros de Beethoven.
Al principio, sus cuartetos cumplían una función doméstica. Franz a la
viola, sus hermanos Ignaz y Ferdinan al violín y su padre al
violonchello ejecutaban estas obras. De este modo, todos se
convencieron de las aptitudes creativas del joven compositor. Los
cuartetos intermedios fueron dados a conocer en las schubertiadas,
reuniones de artistas de todos los ámbitos que formaban un círculo
brillante y animado dedicado a la música y a la lectura. Seguramente
influido por el giro estilístico del genio de Bonn, cuya música tanto
apreciaba, en los cuatro últimos cuartetos Schubert se libera de la
influencia clasicista para pronunciarse en un lenguaje personal de
asombroso dramatismo. Es por ello que los últimos cuartetos merecen una
atención particular.
Nuestra Zarzuela
La del manojo de rosas
José Prieto Marugán
Pablo Sorozábal dedicó La del manojo de
rosas, “A mi hijo Pablo que vino al mundo a la vez que esta partitura”.
Por causa tan lógica y evidente, Enriqueta Serrano, tiple cómica y
esposa del compositor, no pudo intervenir en el estreno, en el que
hubiera dado vida al personaje de Clarita. Otra curiosidad en torno a
este sainete es que estuvo a punto de no ser estrenado ese día porque,
¡era martes y trece!, pero prevaleció el criterio de Sorozábal que
consideraba esta superstición como una paparrucha.
La Décima de ¿Mahler?
Fernando Morales
Los mahlerianos estamos de enhorabuena: es año Mahler. Y lo será el próximo porque 2010 es el 150 aniversario de su nacimiento y 2011 es el centenario de su muerte. Y el 11 de mayo en el Palau de la Música de Valencia hemos tenido la oportunidad de escuchar la Décima sinfonía a cargo de la Filarmónica Checa dirigida por el reputado y contrastado mahleriano Eliahu Inbal. Por supuesto, la versión que ha dirigió fue la completada por Deryck Cooke. Pero, la Décima ¿es de Mahler? Esta pregunta asalta todavía hoy a muchos mahlerianos fervientes que, dejándose llevar por sus escrúpulos o por su purismo, no reconocen como tal la obra finalizada por otras manos que no han sido las del compositor.