Discos y libros
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- Música de órgano en Cataluña, S. XVIII-XIX.
- Recital de clarinete
- Antología operística catalana
- Sinfonías de Beethoven por Herreweghe
- Zoco mahleriano V
- Tres ediciones a descubrir: Ribera, Sacristán y Salvador
- Jean Jacques Rousseau vuelve para quedarse
- Blasco 2: La venganza de Blasco
- Brilliant a todo pasto
- María Lejárraga, escritora en la sombra
- Por fin “Juan José” en disco
- La música en la Edad de Plata
- Mozart en Viena
- Bach: Misa en Si menor
- La música barroca. Música en Europa occidental, 1580-1750
Índices
Crítica de discos
Brilliant a todo pasto
Carlos de Matesanz
Aunque parezca contradictorio, los sellos económicos –Brilliant, Naxos– son los que más novedades sacan al mes, con mucha diferencia sobre los “grandes”, que están en un estado de agonía perpetua en que apenas hacen algo... y nada bueno. La casa holandesa Brilliant no puede mantener el alto ritmo de sorpresas periódicas con que nos alegraba la vida en sus primeros años, pero sigue sacando un crecido número de referencias, buena parte de las cuales son de interés.
Una nueva serie
Brilliant Classics Piano Library es el título de una nueva serie de cajitas compactas en que se presenta repertorio pianístico, agrupado por compositor, procedente en algunos casos de producciones Brilliant ya comercializadas –las excelentes Sonatas de Mozart que grabó Klára Würtz para la Edición Mozart (ref: 94034, 5 CD’s) o la música para piano de Grieg, no completa, de Häkon Austbǿ (94046, 7 CD’s) – o registros licenciados de otros sellos que se incorporan ahora a su catálogo, como la maravillosa integral de la obra pianística de Fauré a cargo de Jean-Philippe Collard, originaria de EMI (94035, 4 CD’s). Evítese la caja dedicada a Charles-Valentin Alkan (94033, 3 CD’s), interesante por la música, pero lastrada por las interpretaciones de Alan Weiss y, sobre todo, de Stanley Hoogland totalmente fuera de sitio tocando un Pleyel de 1858 que no hace al caso y suena mal.
Barroqueces
Una buena parte de las últimas novedades de Brilliant recalan en el repertorio barroco italiano, muy socorrido y no falto de buenos intérpretes dispuestos a grabar económicamente. Y no resulta mal por lo insólito del repertorio, a veces en primeras grabaciones mundiales, como el oratorio San Filippo Neri de Alessandro Scarlatti por el aseado Alessandro Stradella Consort que dirige Estevan Velardi y que cuenta la notable mezzo Manuel Custer (94037, 2 CD’s), o los ocho Conciertos Solemnes de Vivaldi que toca La Magnifica Comunità en un disco patrocinado por múltiples entidades gallegas (9198). Pero, aunque no sean primeras grabaciones –o al menos ello no figura en las portadas–, no hay que perder de vista las doce Sonatas para flauta de pico y continuo de Francesco Mancini a cargo del Ensemble Tripla Concordia (94058, 2 CD’s), las interesantes 12 Sonate de Lodovico Giustini da Pistoia (94021, 3 CD’s) que merecían un fortepianista mejor que Andrea Cohen y, sobre todo, el precioso disco de música de cámara de Giovanni Benedetto Platti (94007) con sonatas para cello y/o oboe que toca el Ensemble Cordia.
Moderneces
El sello holandés no tiene miedo en hincarle el diente a la música del siglo XX, siempre que sea con obras de estéticas bastante digeribles. Por ejemplo: la obra pianística completa de Joaquín Rodrigo, interpretada con sensibilidad y suficiencia –no son obras de gran calado– por Albert Guinovart y Marta Zabaleta (9159, 3 CD’s) en una caja que se presenta como primer volumen de una Joaquín Rodrigo Edition que ya veremos qué da de sí. Con estilos más modernos, pero aún asumibles por todo tipo de público, nos encontramos dos discos de compositores rusos: uno con obras vocales de Arthur Lourié –canciones y una cantata coral– a cargo de la soprano Natalia Gerassimova con diversos acompañamientos (9175) y otro con obras de cámara de Nikolai Roslavets en interpretación del sólido Trío de Moscú (9174).
Aquellos discos londinenses
La London Symphony, con sus fantásticas prestaciones sonoras, protagoniza un par de discos que no sabemos si habían circulado antes por nuestro país y que son licencias de Phoenix Music: el que aglutina los Conciertos para orquesta de Bartók y Kodály, que nunca se graban juntos a pesar de que parecen nacidos para ello, que dirige excelentemente Rafael Frühbeck de Burgos (9169) y el que presenta a un brillante Salvatore Accardo, al que no imaginábamos que le sentara tan bien el posromanticismo inglés, en los Conciertos para violín de Elgar y Walton, bajo la pertinente e inspirada batuta de Richard Hickox (9173). También dirige Hickox un álbum curioso y bonito, con obras para voz y orquesta de Ottorino Respighi –Aretusa, Il Tramonto, Lauda per la Nativitá del Signore y, de regalo, el Trittico Botticelliano– con la City of London Sinfonia y, en las dos primeras obras, la divina Janet Baker, ya mayor, pero siempre expresiva y gran señora (9141).
El pinchazo
No sabemos de dónde se han sacado los chicos de Brilliant al conjunto de instrumentos de época Solamente Naturali –bueno, sí lo sabemos: de Bratislava–, que lo mismo actúan como pequeña orquesta que como formación camerística y que tienen un sonido harto repelente: cuerdas anémicas y vientos nasales y pitudos que rara vez consiguen empastar en el disco que reúne las cuatro Sinfonías Wq 183 de C.P.E. Bach, bajo la ocurrente dirección de Didier Talpain (94042) y que desgracian sin remedio el que podía haber sido un precioso álbum: el que reúne los Septetos Op. 71 y 114 de Hummel, convirtiéndolos en una auténtica rechifla (94041). Lo malo es que, en breve, se anuncia el lanzamiento de una ópera del mismo Hummel tocada –y, probablemente, hundida– por los Solamente estos.
Gran música de cámara
¿O acaso no lo son los últimos Cuartetos de cuerda de Beethoven? Pues bien, Brilliant reedita la futurista, refulgente y fascinante interpretación que grabara para Deutsche Grammophon el Cuarteto LaSalle (94064, 3 CD’s); podrá no ser recomendable como primera opción, pero quienes ya tengan los cuartetos del Tokio, el Alban Berg o el Italiano –y harán bien– redescubrirán estas obras maestras con el LaSalle. Tampoco son moco de pavo los Cuartetos de Britten –los números 1 a 3, el primerizo Cuarteto en Re y la versión camerística de la Sinfonía Simple–; aparecen ahora en el sello que nos ocupa en la interpretación muy seria y sólida del Britten Quartet (9168, 2 CD’s) seria competencia para el Cuarteto Maggini en Naxos, que, por contra, ofrece más música en su integral. Por último, los dos Tríos con piano de Mendelssohn reciben unas lecturas cristalinas y muy equilibradas, tal vez en exceso comedidas, debidas al Klaviertrio Amsterdam que lidera la pianista arriba mencionada Klara Würtz (94039).
Joyitas orquestales
Rudolf Barshai repite el milagro de la Quinta con la Décima Sinfonía de Mahler, que grabó en su propia edición dirigiendo en 2001 a una soberbia Junge Deutsche Philharmonie con todo el fuego, a veces mefistofélico, que esta tremenda obra testamentaria requiere (94040); la grabación ya había circulado en Brilliant acoplada a la Quinta Sinfonía en un doble cedé, pero ahora aparece sola en disco independiente. Otro gran director nos sorprende con un repertorio que, a priori no le pega: Ernest Ansermet dirige los tres ballets de Tchaikovsky (94031, 6 CD’s) a su Orquesta de la Suisse Romande en viejas grabaciones Decca de finales de los 50; el sonido, por tanto es anticuado. En sonido, prestación orquestal y climas sonoros, esta versión es superada por la de André Previn (EMI), pero no en encanto y, sobre todo, en “bailabilidad”. Inconvenientes: El lago de los cisnes se da en la edición muy reducida de Riccardo Drigo; ventajas: jugosos “bonus” (excelentes Suites 3 y 4, mortecina Sinfonía Patética y buenas Variaciones Rococó con Maurice Gendron al cello). También de Tchaikovsky, se puede encontrar en Brilliant ahora una rareza interesante: la música incidental para el drama de Ostrovsky La Doncella de Nieve, en la apañada e idiomática interpretación, muy rusa, del Coro y la Orquesta Estatales Rusos, dirigidos por Andrei Chistiakov (94038). Para cerrar, una obra de gran belleza que nos permite celebrar debidamente el bicentenario de Robert Schumann: El Paraíso y la Peri, oratorio profano que se nos ofrece en una grabación reciente de excelente sonido, licenciada del catálogo de Deutsche Grammophon (94065, 2 CD’s). Giuseppe Sinopoli dirige, con algunos momentos de espesor y alguna que otra morosidad inconveniente, a la divina Staatskapelle Dresde y a unos solistas (Julia Faulkner, Florence Quivar, Robert Hale) de gran nivel. Además, el álbum se completa con Obertura, Scherzo y Finale Op. 22, del mismo autor y por los mismos intérpretes. A este precio, ni pensárselo: a por ello. Y no nos referimos sólo a este álbum, sino a la mayor parte de los reseñados, que son unos cuantos.