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Ópera en Turín
Una ópera olvidada de Verdi
Ramón Jacques
Luisa Miller, melodrama trágico en tres actos de Giuseppe Verdi. Función del 24 de abril del 2010 en el Teatro Regio de Turín, Italia. Elenco: Fiorenza Cedolins (Luisa Miller), Alberto Gazale (Miller), Massimiliano Pisapia (Rodolfo), Orlin Anastassov (el conde de Walter), Barbara di Castri (Federica), Enrico Iori (Wurm), Katarina Nikolic (Laura), Dominic Armstrong (un campesino). Dirección de escena, producción, vestuarios e iluminación: Denis Krief. Orquesta y Coro del Teatro Regio de Turín. Director Musical: Donato Renzetti.
Luisa Miller, estrenada en 1849 en el Teatro San Carlo de Nápoles al final del prolífico periodo en la vida de Verdi conocido como “años de galera” en el que en once años creó quince óperas, tuvo un buen recibimiento en sus primeros años de existencia. Sin embargo, a lo largo del tiempo se convirtió una de las óperas olvidadas y poco representadas de este importante compositor. Sólo el moderno renacimiento del teatro musical ha desempolvado joyas como esta y las ha incluido en los programas de algunos teatros importantes.
Las coproducciones escénicas realizadas entre varios teatros también han facilitado la reposición de obras perdidas. Fue así como esta ópera, vista por última ocasión en Turín hace más de treinta años, fue repuesta con la producción teatral ideada por Denis Krief para el Teatro Regio de Parma en el 2007. La labor de Krief, quien se encargó de la dirección de escena, escenografías, modernos vestuarios e iluminación, incluyó -fiel a su costumbre- figuras geométricas, pocos elementos en escena, y la transmisión de imágenes de bosques y paisajes al fondo del escenario con el que creó un sencillo y vanguardista montaje apegado a la historia.
Vocalmente, la soprano Fiorenza Cedolins bordó una distinguida y conmovedora Luisa Miller por presencia escénica, y exhibió una delicada y seductora voz de dúctil y lírico timbre, aunque por momentos de poca extensión y energía. El personaje de Miller se benefició de la autoritaria presencia de Alberto Gazale, un barítono de óptima línea musical, agradable fraseo y elocuente declamación del texto. El tenor Massimiliano Pisapia brindó una interpretación cargada de fuerza emocional como Rodolfo, y un timbre luminoso y fresco.
Barbara di Castri emitió satisfactorias notas musicales con cuerpo y grata tonalidad oscura de mezzosoprano como Federica; Orlin Onastassov mostró su portentosa y expresiva voz de bajo y una consistente actuación del Conde de Walter; y Enrico Iori una suntuosa coloración en su autoritario y voluminoso canto, como el manipulador Wurm.
En el podio, Donato Renzetti, director versado en el repertorio italiano guió a la orquesta con entusiasmo y mano segura balanceando música y drama con armonía y color. El coro agradó por su destacado aporte a la función.
Fotografías cortesia Fondazione Teatro Regio di Torino ©Ramella & Giannese