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Zarzuela. Lo que hemos visto
Los diamantes de la corona
José Prieto Marugán
“Los diamantes de la corona”, de F. Camprodón y F. A. Barbieri. Intérpretes: Carmen González, Lola Casariego, Antonio Ordóñez, Carlos Cosías, César San Martín, Fernando Latorre, Joseba Pinela, Coro del Teatro de la Zarzuela, Orquesta de la Comunidad de Madrid, Cristóbal Soler (director musical). Director de escena: José Carlos Plaza. Teatro de la Zarzuela, 13 de mayo de 2010.
El Teatro de la Zarzuela, de Madrid se ha sacado, con la última obra de la temporada 2009/10, la espinita de la Francisquita descafeinada que nos ofreció Luis Olmos y de la que ya dimos cuenta en estas mismas páginas. Mejor dicho, quien ha sacado la espinita ha sido José Carlos Plaza, responsable del planteamiento y dirección escénica de estos Diamantes que han gustado al público sin reservas.
En nuestro número anterior nos ocupamos de esta magnífica obra de Camprodón y Barbieri, de manera que sólo hemos de recalcar que el verso es magnífico, lleno de sentido, sin ripios ni rimas forzadas. Es un modelo. La música, excelente, y sobre todo, perfectamente adaptada, con una exacta coincidencia entre los acentos naturales de la letra y de la música, simbiosis perfecta, difícil de conseguir y no siempre presente.
José Carlos Plaza ha presentado Los diamantes como corresponde a la obra de que se trata. El prestigioso director teatral madrileño ha realizado un trabajo con decorados, telones y trajes pintados, que sorprenden y gustan al espectador, además de un dinámico y adecuado movimiento de actores. Los medios encajan con la idea y el argumento que desarrolla la obra, situada en el Portugal de 1777. La escenografía de Francisco Leal y los figurines de Pedro Moreno son excelentes y contribuyen a crear un magnífico espectáculo visual de zarzuela a tono con lo que es una obra que se estrenó hace más de 160 años y que no se veía representada desde hace más de 80. La consecuencia, son dos entretenidas horas de gran espectáculo.
En lo musical el conjunto interpretativo trabajó con dedicación y muy buenos resultados. Destacaríamos la intervención de Lola Casariego, excelente en su papel de Diana, muy bien, además, en la parte actoral. Catalina, el personaje protagonista, fue defendido por Carmen González, soprano lírica con potentes medios que hizo su papel con desenvoltura. Carlos Cosías fue un Marqués de Sandoval de primer nivel, cómico en las partes habladas y cantante de altura en las musicales; su romanaza de apertura “Que estalle el rayo”, nos hubiera gustado algo más lenta, pero destacó en los dos dúos, con Catalina y con Sandoval, en el segundo acto.
El resto del reparto excelente. Antonio Ordóñez, como el conde de Campomayor, hizo un gran trabajo en su papel de ridículo y egoísta ministro; Fernando Latorre, fue un buen Rebolledo y César San Martín hizo una adecuada interpretación de su grotesco rol de Don Sebastian, oficial y enamorado de Diana. Magnífico el quinteto del III acto entre éstos, Diana y Sandoval.
El coro, de mucha importancia en esta obra, muy bien. Potente, brillante, eficaz y protagonista; Barbieri –que fue director de coro– sabía cómo escribir para él y Plaza ha sabido moverlo aprovechando todo el espacio escénico que ofrece el teatro.
La orquesta acompañó con eficacia. Cristóbal Soler, su director, estuvo atento al foso y a la escena, pendiente de los detalles. No obstante nos hubiera gustado un punto más de sosiego, y menos de volumen.
Sólo podemos apuntar un par de detalles que deben mejorar, a nuestro juicio. La dicción de los cantantes, especialmente las mujeres; a veces tenemos que mirar más al cartel del texto, que a la escena. Y eso que llamamos “decir el verso”; en obra como ésta, el verso, sonoro, claro, rico y expresivo, es un elemento más para disfrutar y hay que destacarlo.
Un detalle muy eficaz: el juego de luces utilizado para desatacar los distintos niveles del diálogo. En los momentos en que los intérpretes hablan “aparte”, se deja en semipenumbra la escena y se destaca al actor que comenta, “en secreto”, algo. De esta manera quedan claros muchos detalles del texto.
En resumen, excelente velada. La recordaremos mucho tiempo. La pena es que como el Teatro de la Zarzuela no graba sus funciones, no podremos volver a verla cuando nos apetezca. ¿Tendremos que esperar otros ochenta años?
El Teatro ha anunciado los títulos de la próxima temporada 2010/11: La del Soto del Parral, de Soutullo y Vert (octubre y noviembre), El niño judío, de Luna (diciembre y enero), un programa doble formado por dos obras desconocidas: Gloria y peluca, de Barbieri y El estreno de una artista, de Gaztambide (febrero y marzo), y Luisa Fernanda de Moreno Torroba (abril y mayo). Sólo cuatro programas, oferta escasa, pero la crisis…
Fotografías cortesía del Teatro de la Zarzuela de Madrid
Escribir a José Prieto Marugán