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Índices
Crítica de discos
Cuartetos
Josemi Lorenzo Arribas
Cuartetos. Primeras grabaciones mundiales de: María Teresa Prieto, Cuarteto Modal; Beatriz Arzamendi, Cuarteto; Mercedes Zavala, Intermezzo para cuarteto de cuerdas; Consuelo Díez, La flecha del tiempo; Intérprete: Cuarteto Diapente. Sello: Banco de Sonido. Referencia: BS084CD, 2010 © Y (P) Classic World Sound. Duración: 44’30’’.
Hace 52 años, Antonio Fernández-Cid noticiaba en Blanco y Negro (19-IX-1959, p. 111) la grabación de un disco (inencontrable) que incluía el Cuarteto de la asturiana María Teresa Prieto, vinilo aparecido en México, su país de residencia. “Por tratarse de un premio Samuel Ros quede constancia de un disco no publicado todavía en España”, decía el crítico. Sólo hoy, medio siglo después y con el disco que se reseña, ha sido posible dicha edición española, añadiendo la grabación de este cuarteto a la de su obra sinfónica, magistralmente recuperada por José Luis Temes en 2 CDs (Verso - VRS 2047). A efectos, como si fuera, por tanto, la primera grabación mundial, un regalo para conocer el repertorio de esta autora, injustamente relegada. El disco Cuartetos, pues,se ha presentado recientemente en el contexto del Festival de Música de Mujeres celebrado en Getxo (abril 2010), y ha contado con la colaboración de la Asociación de Cooperación Iberoamericana en la Música (ACIMUS) y la Asociación Mujeres en la Música.
Salta a la vista, como expone en las notas la musicóloga Susan Campos, la elección de esta forma musical, el cuarteto, como hilo conductor, una de las formas-fetiche de la llamada “música clásica”, ofreciendo un guiño pertinente, pues son cuatro mujeres las autoras de los mismos. Si el cuarteto está en el canon de la Historia de la Música, no así ocurre con las compositoras, que han de continuar luchando por la visibilidad y rompiendo techos de cristal, algo particularmente difícil en el campo de la práctica musical, aunque sea por la sinestesia que se produce en este campo: el cristal que no se ve es la música que no sólo no se escucha... sino que apenas se oye. Para romper esta dinámica, he aquí este disco, en que compositoras, musicólogas e intérpretes (masculinos) aúnan fuerzas.
Dicho esto, se debe también apuntar que son cuartetos por la plantilla instrumental, pero no por su forma musical, que huye de moldes clásicos. La obra de María Teresa Prieto, Cuarteto modal si no es propiamente modal, desde luego no es tonal, y es que la inquieta autora no tardaría en escribir una obra orquestal plenamente serial (Tema variado y fuga en estilo dodecafónico). Una pieza de buen oficio, con un último movimiento fugado, que da cuenta de un muy buen hacer, a la que sigue el Cuarteto de Beatriz Arzamendi. Éste mantiene resabios de tonalidad, con veladas citas a la vanguardia española de principios de siglo al comienzo. Los cuatro instrumentos se van turnando en la exposición de motivos en esta breve obra en un único movimiento para culminar homofónicamente en un pasaje de gran fuerza rítmica que remata en la progresión cromática ascendente de cuatro notas que sirve de célula motora de la pieza. Sirve de transición para la escucha de Intermezzo (Mercedes Zavala), también resuelto en un único movimiento, que se desarrolla por mundos sonoros ajenos a la tonalidad. Destaca el acusado lirismo de esta compositora en esta pieza, que se recrea en dinámicas y agógicas medias, sin estridencias, fiel al estilo de la madrileña. Finalmente, se cierra el disco con La flecha del tiempo, composición de Consuelo Díez, la autora más conocida de las cuatro. Su partitura, la más extensa de todas las que componen el disco, se divide en tres tiempos. Comienza con un glissando de armónicos en tesituras extremas, jugando con intervalos microtonales y efectismos producidos por la sobrepresión sobre las cuerdas, pizzicati...cruzando pasajes melódicos con otros más rítmicos, donde cada instrumento va alternando su protagonismo.
El Cuarteto Diapente, formado por Raúl Galindo, Unai Gutiérrez (violines), Manuel del Amo (viola), y Jacobo Villalba (violonchelo), realiza una lectura solvente de estas cuatro piezas, salvando las numerosas dificultades técnicas y expresivas que implica el repertorio contemporáneo (con prueba de fuego en la obra de Díez), y más cuando no hay precedentes grabados con que poder comparar, pues el disco de Prieto continúa siendo, como en la época en que se grabó, inencontrable. Ya previamente se había encargado esta formación de interpretar y/o estrenar las tres primeras obras, con lo que hay trabajo detrás, de la mano de las autoras, y ofrece el rigor de versiones autorizadas por ellas.
Un disco, pues, recomendable, para saber por qué caminos anda la creación musical contemporánea española, más allá de los nombres consagrados o de los creadores más jóvenes pero con medios (afortunadamente) para dar a conocer sus trabajos. Un trabajo, finalmente, que avanza en alguno de los objetivos socialmente deseables, como es que mujeres y varones tengan las mismas oportunidades para dar a conocer su creatividad en un mercado y en un área, la composición musical, que no debe permanecer en una solipsista torre de marfil, como si la música fuera autorreferencial y ajena al contexto social y político en que se produce.
Escribir a Josemi Lorenzo Arribas