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Índices
Crítica de discos
El autopréstamo de Prokofiev
Adolfo del Brezo
Sergei Prokofiev: Concierto para violonchelo y orquesta en Mi menor, op. 58; Sinfonía-Concierto en Mi menor, op. 125. Intérpretes: Alban Gerhardt (violonchelo), Bergen Philharmonic Orchestra, Andrew Litton (director). Sello: Hyperion, ref.: CDA67705. Distribuido por Harmonia Mundi. Duración: 73:11.
La práctica del autopréstamo de material musical de unas composiciones a otras, tan utilizada por Rossini, la podemos encontrar también en Prokofiev, autor del Concierto para violonchelo y orquesta, op. 58 —obra con la que nunca se sintió suficientemente satisfecho— convertido posteriormente en la Sinfonía-Concierto para violonchelo y orquesta, op. 125 (no Sinfonía Concertante, según aclara David Nice en sus interesantes notas incluidas en el cuadernillo del CD).
Precisamente uno de los atractivos de este disco es poder escuchar ambas obras y establecer las inevitables comparaciones entre la obra-génesis y la obra-final. El otro gran atractivo es que los dos conciertos reciben una interpretación modélica a cargo del violonchelista Alban Gerhardt, que se desenvuelve en ellos con indiscutible autoridad, dominio técnico propio de un consumado virtuoso de su instrumento e intachable musicalidad, moviéndose como pez en el agua entre el lirismo de unos pasajes y el dinamismo o la rudeza de otros. La Orquesta Filarmónica de Bergen, incisiva, punzante y mordaz cuando la música lo requiere, le da una réplica de lujo mostrando una amplia paleta tímbrica, bajo la experta y conocedora batuta de Andrew Litton. Todos ellos ofrecen una versión sin fisuras de la Sinfonía-Concierto de Prokofiev, que puede competir sin complejos con las referencias discográficas de esta obra, a cargo del Mstislav Rostropovich (con Seiji Ozawa en Warner o con Sir Malcolm Sargent en EMI), que fue quien animó al compositor a reutilizar el material del Concierto para violonchelo, escrito entre 1933 y 1938, para la Sinfonía-Concierto, estrenada en 1952 por el gran "Slava" en Moscú.
La versión de los dos conciertos editada por el sello Hyperion, que además cuenta con una excelente toma de sonido, resulta pareja de nivel con anteriores referencias del sello Chandos, a cargo del violonchelista Alexander Ivshkin y la Russian State Symphony Orchestra bajo la dirección de Valeri Polyansky, que sin embargo tienen la desventaja de ofrecerse en dos discos: el Concierto para violonchelo y orquesta, op. 58, se presentaba acoplado con el Concertino en Sol menor para violonchelo y orquesta op. 132 (The Unknown Prokofiev, Chandos 9890), mientras que la Sinfonía-Concierto op. 125 completaba el disco con la 2ª Sinfonía del compositor ruso (Chandos 9989). Creemos que el acoplamiento de Hyperion es más interesante para el oyente, porque permite asistir a la reconstrucción del proceso compositivo que lleva del Concierto a la Sinfonía-Concierto, aunque la doble opción de Chandos no es en absoluto desdeñable dado que permite al discófilo completar las obras concertantes con violonchelo de Prokofiev.
En cualquier caso la referencia de Hyperion supone una muy convincente oportunidad para adentrarnos en el repertorio concertante menos conocido de Prokofiev, que no desmerece en absoluto frente a sus cinco conciertos para piano y sus dos conciertos para violín. Aunque los tintes oscuros propios del violonchelo solista parecen impregnar el sombrío colorido orquestal, y no pueden competir con la brillantez del penetrante sonido del violín ni con la pulsación polifónica del piano, no por ello resulta menos atractivo el desempeño de Prokofiev otorgando el papel solista al violonchelo en estas dos obras que podemos escuchar aquí en optimas condiciones.
Escribir a Adolfo del Brezo