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Crítica de discos

Obra sacra de Joan Pau Pujol

Joaquim Zueras Navarro

Joan Pau Pujol: Missa sexti toni, Villancicos, Motetes. Conjunto vocal instrumental Exaudi Nos. Joan Grimalt, director. Sello: Columna Música, ref.: 1CM0226.

Joan Pau Pujol: Missa sexti toni, Villancicos, Motetes

Los artistas que vivieron a caballo entre el siglo XVI y XVII experimentaron una multitud de cambios que de algún modo les interpelaron en su actividad creativa. La contención y equilibrio del arte renacentista cedía paso a los retos del barroco, que replanteaban toda mesura y proporción. La música no fue ajena a estos cambios y de la polifonía clásica del renacimiento, perfectamente estructurada y regulada, devino una mayor flexibilidad en las relaciones jerárquicas entre las notas de la escala, con resultados de mayor complejidad armónica y melódica.

Joan Pau Pujol (1570-1626) constituye un ejemplo de lo anteriormente expuesto. Nació en Mataró y en la Catedral de Barcelona estudió con J. Andreu Vilanova. En 1593 fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Tarragona, en donde Melchor de Robledo había dejado el listón muy alto. Dos años después ganó las oposiciones para ejercer la misma función en la Basílica del Pilar de Zaragoza, desarrollando también una importante labor docente. Pese a contar con la admiración y estima del cabildo, en 1616 decidió regresar a Barcelona, de nuevo como maestro de capilla de la catedral y de la capilla de Sant Jordi ubicada en la Generalitat, en donde permaneció hasta su muerte.

Pujol había alcanzado un gran prestigio en vida y, tras su fallecimiento, un olvido inmerecido. Quien puso por primera vez de relieve la importancia de Pujol fue Felip Pedrell. Más tarde Higinio Anglés emprendió una intensa labor de transcripción, aspirando a una opera omnia que no pudo terminar y de cuya continuidad se encargará la Biblioteca de Catalunya, que custodia los fondos pertenecientes a la catedral. El musicólogo Mariano Lambea ha escrito: “El estado en el que se halla actualmente la investigación musicológica en torno al maestro catalán, así como la edición e interpretación de sus obras, permite afirmar que Pujol es, y sigue siendo, el característico maestro de capilla alabado por todos, pero conocido a fondo por nadie, ya que la mayor parte de sus obras permanecen todavía inéditas en nuestros archivos y bibliotecas, y, en consecuencia, están por interpretar y por grabar”. Pero no es menos cierto que, de tarde en tarde, aparece algún estudioso como, por ejemplo, el canónigo Josep Pavía, que merced a sus investigaciones sobre la música antigua en la Catedral de Barcelona, ayudan hoy a atisbar el final de este  largo túnel.

A finales del siglo XVI, en la plaza de Sant Jaume se edificó la nueva capilla de Sant Jordi, pues la anterior resultaba pequeña. Se dispuso entonces celebrar la festividad del santo con toda pompa y Joan Pau Pujol compuso una serie de obras para la liturgia, que ofrendó a los representantes eclesiástico, civil y militar. Una de estas obras es la austera Missa sexti toni a ocho. Higinio Anglés manifestaba al respecto: “en las misas a ocho se queda uno admirado de la fuerza expresiva y de la técnica formidable de Pujol en el saber combinar el estilo homófono con el contrapuntístico y en la traza de combinar las voces y los coros según sea el sentimiento estético que quiera sacar de las frases del texto cantado”. Es un admirable ejemplo de la polifonía clásica tradicional. Para los tres villancicos -Qué decís que vísteis vos a ocho, Alma, herido me tenéis a seis, y Sacra Majestad sed preso a siete- Pujol se sirvió de textos piadosos anónimos en lengua romance. Airosos y rítmicos, su encanto radica en su proximidad a la música popular de entonces. Por último, los motetes Beatus vir a ocho, Magnificat a ocho, y Regina caeli a ocho, se encuadrarían en un estilo mixto entre la polifonía antigua y el madrigal. Además de destacar el magistral uso de la escritura para voces en todas estas composiciones, no debemos obviar el excelente tratamiento de la policoralidad de que hace gala Pujol, recurso hispano habitual en el siglo XVII, por el que se contraponen dos o más grupos de cantantes, respondiéndose unos a otros, creando contrastes de notable valor expresivo y dramatúrgico.

Exaudi Nos son los intérpretes de este CD. Además de contar con voces seguras, bien timbradas y perfectamente ensambladas, se sirve de una pequeña agrupación instrumental que las arropa con discreción y efectividad: corneta, chirimía, sacabuche, bajón, tiorba, violón y órgano positivo. El resultado asombra por su perfección y refinamiento. Joan Grimalt, director de Exaudi Nos y redactor de la interesante carpetilla que acompaña el disco, ha efectuado una labor óptima, que aquí se nos muestra mediante una magnífica toma de sonido.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro