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Índices
XXII Festival Internacional de Música “Ciudad de Úbeda”
Versus Ensemble con Piazzolla en Úbeda
Alicia Perris
XXII Festival Internacional de Música “Ciudad de Úbeda”. Concierto No. 13. Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. La música y la voz. Versus Ensemble. Viernes 28 de mayo de 2010. Hospital de Santiago.
Las nochecitas de Úbeda tienen ese no sé qué… como escribía de Buenos Aires, el poeta que componía junto a Astor Piazzolla unos tangos renovados y únicos. De todos es sabido que Úbeda y Baeza son los dos refugios renacentistas de España. Con sus palacios aristocráticos, sus iglesias, su trenecito, sus infinitos campos de olivos, invitan al visitante a soñar y a pasear. Esta vez hubo más, con la propuesta entre el 8 al 30 de mayo de una nueva edición del Festival Internacional de Música, gestionado con maestría y vocación de actualización por Antonio Sánchez Montoya.
Con un conjunto musical, El Versus Ensemble, integrado por José Ángel Vélez en violín, Marcos López en saxos, Esteban Ocaña en piano, Vicente Coves en Guitarra, Manuel F. Martín en bajo y las voces de Enrique Moratalla y Enrique Ferrer en el recitado, los asistentes al concierto pudieron gozar de una velada peculiar, mitad tango, mitad nostalgia en medio de las tierras jienenses. El programa giró en torno a la producción de Piazzolla, ya un clásico como Ginastera o Guastavino en la frecuentemente programada música clásico-popular argentina en conciertos canónicos en el mundo.
La primera parte, orquestal, comenzó con Milonga del Ángel, el Verano Porteño, Adiós Nonino (la partitura que hizo llorar de recuerdos a Máxima de Holanda en su boda europea), Concierto para Quinteto y Libertango. La segunda parte fue preciosa, con una emotividad que asombró y conmovió al público, poco acostumbrado a que circulara por la sala ese flujo de comunicación privilegiada entre los músicos y los recitadores, entre el poeta presente de tantas composiciones de Piazzolla, Horacio Ferrer, mítico ya en su generosa vejez y el público. La Suite María de Buenos Aires, un tango-operita por momentos difícil de seguir en una dicción y un argot típicamente porteños, actuada aquí y allí por las manos vibrantes y voladoras de Ferrer y la masculina voz de Enrique Moratalla, avezado también ya en estas lides bonaerenses. Oblivion, pero sobre todo Chiquilín de Bachín y Balada para un loco y las propinas, colocaron a los músicos y a Ferrer y Moratalla en estado de gracia, con una capacidad de transmitir ese doloroso encogimiento del alma que es el tango y la memoria de tiempos pasados que siempre traen a colación lo mismo: el desamor, los desencuentros, la pérdida, la miseria afectiva y todas las otras. Y Buenos Aires, una ciudad inenarrable y mítica.
El concierto, que debía haberse celebrado en el Patio de la Casa de las Torres, se cambió al imponente edificio del Hospital de Santiago en el centro de Úbeda por amenaza de mal tiempo. Ya dentro, toda la luz interior que desgajaron Versus Ensemble y los recitadores en esta aventura peligrosa de contar, cantar, tocar músicas e historias tan lejanas, tan diferentes. A pesar de que, como hubiera dicho alguien, faltó el bandonéon para tocar a Piazzolla, el concierto fue emocionante y el público se retiró en silencio, pensando, conmovido. Fuera, un cielo encapotado e indeciso enmarcaba un escenario que también hubiera podido ser tanguero. Garúa, garúa (una llovizna, fina, muy fina, una gotitas de agua casi anecdóticas, casi nada…)
Fotografías ©Alicia Perris
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