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Crítica de discos
Entre Montsalvatge y Mompou
Adolfo del Brezo
Montsalvatge y Mompou, obras para piano. Miquel Villalba (piano). Sello: Tritó, ref.: TD0068. Duración: 69:45.
Este CD explora las conexiones pianísticas entre dos compositores catalanes: Xavier Montsalvatge (1912-2002) y Federico Mompou (1893-1987). El protagonista del mismo, y suponemos que también artífice de tan coherente programa, es el pianista Miquel Villalba, que ya había reivindicado anteriormente la música catalana en su integral pianística de Manuel Blancafort para el sello Naxos. El presente trabajo discográfico —que incluye notas al programa de Jorge de Persia en catalán, español e inglés— ha sido publicado por Tritó, que es a su vez responsable de la edición de buena parte de las partituras aquí grabadas, una doble labor que constituye una ejemplar política editorial.
El disco se abre con la Suite del ballet Don Perlimplín, en un arreglo realizado por Miquel Villalba de esta obra escénica —basada en Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín de Federico García Lorca— comenzada por Mompou y finalizada por Montsalvatge. Encontramos aquí un estilo heterodoxo y variado, propio del fruto de una colaboración entre dos compositores tan diferentes, aunque la mano de Mompou es reconocible en numerosos pasajes. Miquel Villalba ofrece una nítida versión de su arreglo, que ejecuta con el relieve característico de una partitura inicialmente orquestal.
Siguen un ramillete de obras cortas para piano de Montsalvatge: los tempranos Tres impromptus, los eclécticos Quatre diàlegs amb el piano, la delicada Bressoleig, el mordaz Improviso epigonal y la pianísticamente exigente Alborada en Aurinx. En ellas el compositor encuentra su voz propia entre inevitables influencias que van de Ravel —muy apreciable en los Tres impromptus — a Satie, pasando por Debussy, el propio Mompou, Albéniz o Falla —cuyas Noches en los jardines de España se citan en Impromtu en el Generalife, primero de los Quatre diàlegs amb el piano.
Si, a Mompou, perteneciente a las Tres obras para la mano izquierda de Montsalvatge, emula Le gibet raveliano repitiendo numerosas veces la nota Si presente en el título de la composición, lo que da lugar a una interesante fusión de estilos entre Ravel, Mompou y Montsalvatge. Sonatine pour Ivette es la gran obra para piano de este último, en la que el catalán utiliza una inteligente escritura pianística —especialmente brillante en el Allegreto final— para encontrar un fascinante equilibrio entre modernidad y originalidad, que además resulta de muy atractiva escucha. En esta obra el pianista Miquel Villalba lima las aristas dando prioridad al aspecto más lírico de la obra sobre su cualidad rítmico-motora.
El mundo íntimo, inquietante y perturbador de la música para piano de Mompou, está representado por sus Preludios XI y XII, colocados a modo de interludio entre las obras de Montsalvatge. No es en absoluto exagerado afirmar que ningún otro compositor ha logrado tanta carga expresiva con tal economía de medios, y estos dos preludios son buena muestra de ello.
De la interpretación que Miquel Villalba hace de todas estas obras, cabría destacar el acertado sentido poético del que hace gala en las obras de carácter más intimo. Se trata de un disco cuya escucha es aconsejable en la quietud de las horas nocturnas, con la mínima compañía, luz tenue y teléfonos desconectados.
Escribir a Adolfo del Brezo