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Índices
Festival de Ravenna
Betulia Liberata dos veces
Giosetta Guerra
Betulia liberata, acción sacra en dos partes KV 118 de Wolfgang Amadeus Mozart. Director Musical: Riccardo Muti. Dirección escénica: Marco Gandini. Escenografía: Italo Grassi. Vestuarios: Gabriella Pescucci. Luces: Marco Filibeck. Elenco: Ozi: Michael Spyres, Giuditta: Alisa Kolosova, Amital: Marta Vandoni Iorio, Achio: Nahuel di Pierro, Cabri: Barbara Bargnesi, Carmi: Arianna Vendittelli. Clavecín: Speranza Scappucci. Orquesta Juvenil Luigi Cherubini. Vienna Philharmonia. Choir maestro del coro: Walter Zeh. Función del 4 de julio en el Teatro Alighieri de Ravenna, Italia.
Betulia Liberata, oratorio para 4 voces, coro e instrumentos de Niccolò Jommelli. Director Musical: Riccardo Muti. Elenco: Giuditta: Laura Polverelli, Ozia: Terry Wey, Carmi: Dimitri Korchak, Achior: Vito Priante. Orquesta Juvenil Luigi Cherubini. Coro Vienna Philarmonia. Maestro del coro: Walter Zeh. Función del 5 de julio en la Basílica Sant’Apollinaire in Classe, Ravenna, Italia.
Entre los descubrimientos que el Maestro Riccardo Muti propone para el Festival de Ravenna figuran este año dos magnificencias musicales: Betulia liberata, acción sacra en dos partes de Mozart (1771) y Betulia liberata, oratorio de Jommelli (1743), ambas con libreto de Pietro Metastasio que narra la liberación a manos de Giuditta de la ciudad de Betulia del tirano Oloferne, oportunamente adaptado por los compositores a sus propias exigencias en cuanto al número de personajes. El tema central, es una disputa teológica sobre el politeísmo y monoteísmo, en el que Betulia podría representar a la ciudad de Jerusalén y Oloforne recuerda al omnipotente Nabucodonosor.
Teatro Alighieri: Betulia liberata con la inconfundible invención melódica de Wolfgang Amadeus Mozart.
El colorido fresco y juvenil del la escritura musical de Betulia liberata, compuesta por Mozart a los 15 años de edad, refleja el carácter de un chico, que se disocia de un teatro muy docto y anticuado y en el que la orquesta juega un papel fundamental, y como la voz y la melodía, es la protagonista en los interludios instrumentales. La obertura en tres movimientos (Allegro, Andante, Presto), escrita en la oscura tonalidad de re menor, preanuncia el dramatismo de la función, y las arias de los temas afectivos y también de los personajes son expresivas. La Orquesta Juvenil Luigi Cherubini, dirigida gloriosamente por Riccardo Muti, entró con desenvoltura en la variedad de los temas y en la dinámica musical, restituyendo la gracia de la invención melódica inconfundiblemente mozartiana. La orquesta y el coro Philarmonia Chor Wien dirigido por Walter Zeh, crearon una sugestiva amalgama sonora y llenaron el teatro de sublime sonoridad.
La escena se abre en un pueblo abandonado y gris entre módulos semicirculares e inclinados que giraban diferenciando un poco los ambientes. Las masas corales formaron sugestivas figuras de acompañamiento, y la gestualidad de los personajes fue muy cuidada, así como muy estudiado fue el diseño de las luces.
Ozie, príncipe de Betulia fue interpretado por Michael Spyres, un bari-tenor americano con un medio vocal muy timbrado en los registros medio, grave, pero corto en los agudos. Capri, jefe del pueblo fue la soprano Barbara Bargnesi de agudos luminosos; estuvo muy bien en la interpretación y en la coloratura. Como Amital, noble mujer israelí, la soprano Marta Vendoni Iorio que dio importancia a la claridad de la palabra y exhibió una voz flexible. Giuditta, viuda de Manasse, fue encarnada gloriosamente por la bella moscovita Alisa Kolosova, mezzosoprano de voz importante y rara para una cantante de tan solo 23 años. El color es espléndido y el sonido es rotundo, denso y fresco, gracias al buen peso de la tesitura media grave y a la luminosidad en su zona aguda. El bajo argentino Nahuel Di Pierro como Achior, príncipe de los Ammonti, tiene un bello timbre vocal y buen sostenimiento del fiato. Carmi, jefe del pueblo, fue la soprano ligera Arianna Vendittelli, quien cantó con grato timbre, sonido limpio y buenos apoyos en la zona grave.
Basilica di Sant’Apollinare in Classe: Betulia liberata di Niccolò Jommelli. Oratorio in sauna.
La obertura en tres tiempos de Betulia liberata de Jommelli es brillante y con sugestivas intervenciones del oboe, del corno de caza, del clavecín, de un violín solo, y de la viola de gamba, y cada aria tiene una introducción de diversa naturaleza. Los recitativos fueron sostenidos en su mayoría por el bajo continuo, pero en los momentos mas dramáticos fueron acompañados por la orquesta entera. En el plano de la ejecución, en la mejor parte del oratorio realizado en la magnifica Basílica de Sant’Apollinare in Classe, estuvo la Orquesta Juvenil Luigi Cherubini dirigida por Riccardo Muti, que hizo llegar la belleza de la música a un publico atormentado por un calor infernal dentro de una iglesia a puertas cerradas El Philarmonia Chor Wien dirigido por Walter Zeh, hizo emerger un sonido compacto y pleno.
La parte menos satisfactoria fue la de los cantantes, que quizás por la insoportable temperatura, o por la poca feliz acústica del ambiente o porque quizás la obra no era adecuada para sus cuerdas vocales solo satisficieron en parte. Ninguna palabra se emitió de modo comprensible, ni en los recitativos, y el sonido fue audible en base a la vehemencia de la emisión. Antonio Giovannini, en el papel de Ozìa, cantó con modesto espesor y una zona central un poco vidriosa. El cantante ejecutó su parte de modo correcto, con buena extensión y con naturaleza de emisión en la zona aguda y agilidad. Laura Polverelli, en el papel de Giuditta, que debía ser cantada por una soprano, en una mezzo soprano clara que a pesar de su buena voluntad interpretativa, no satisfizo técnicamente, como lo hizo recientemente en el Flaminio en Jesi. Sus medias voces se escucharon sin sonido, con graves entubados y explosiones de sonidos inflados. Dimitri Korchak (Carmi), fue un tenor opaco de sonido empastado y una voz híbrida de timbre poco grato, aunque técnicamente estuvo preparado para cantar con agilidad. Poco controlada fue la emisión vocal del bajo Vito Priante (Achior) quien exhibió una voz poco agraciada al inicio y en su aria Te solo adoro emergió el bellísimo color y una voz timbrada y vibrante. Si esta obra se hubiera interpretado en un teatro hubiéramos salido ganando todos.
Fotografía © Silvia Lelli / Ravenna Festival, 2010.