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XV Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo

Piotr Anderszewski

Antonio José López Domínguez

XV Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Piotr Anderszewski (piano). J. S. Bach : Suite inglesa nº 5; R. Schumann: 6 estudios en forma de canon, op. 56 (arreglo de Piotr Anderszewski); Szymanowski: Metopes, op. 29; L. V. Beethoven: Sonata nº 31 en la bemol, op. 110. Auditorio Nacional de Música de Madrid. Martes, 15 de junio de 2010, 19:30 h.

Piotr Anderszewski

Piotr Anderszewski (Varsovia, 1969) cumplió el pasado mes de junio con su tercera participación en el Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo ofreciendo un recital con piezas de Schumann, Bach, Szymanowski y Beethoven, autores habituales de su repertorio. Ya en su anterior actuación dentro del Ciclo interpretó las 6 Bagatelas, op. 126 y Variaciones Diabelli, op. 120 de Beethoven en un recital de primer nivel.

Apareció en escena con gesto cordial, sin ningún tipo de excesos. Su versión de la Suite Inglesa nº 5 fue sencillamente maravillosa. Con la dosis de mesura oportuna, abrió la velada con un Bach delicado y refinado, mostrando un control sublime en el ataque, obteniendo un registro cálido y sutil sobre el que fluía todo el entramado musical. A destacar sobre todo la exquisitez en la Sarabande y la Gigue.

A continuación, los allí presentes tuvimos la dicha de disfrutar con la audición de los Seis estudios en forma canónica, op. 56 de Schumann, composición que rara vez aparece en los programas. Anderszewski ofreció una interpretación muy personal con su propio arreglo. Un trabajo excelente.

Tras la pausa vino Szymanowski, autor de las primeras décadas del siglo XX, con su Metopes, op. 29. De influencia scriabiniana, su nombre poco a poco va siendo más conocido en las salas de conciertos. Comprobamos que el pianista polaco conoce en profundidad su obra. Hizo gala de un control tímbrico apabullante del teclado, consiguiendo ese sonido exótico y envolvente que demanda La isla de las sirenas y ese carácter rítmico incisivo de Nausicáa. Consiguió un resultado increíble.

Con Beethoven no gustó tanto. Empleó unos tempi ciertamente lentos que no casan con el carácter de la obra. Además, hubo momentos que los matices llegaron a ser casi imperceptibles, tiñendo su interpretación de un carácter demasiado recogido que se evidenció sobre todo en el movimiento final. Consecuentemente, el fraseo perdió su intención, aunque con el Animato cerró la sonata con autoridad.

Despidió la velada con las deliciosas Tres canciones populares húngaras de Csík de Béla Bartók.

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Fotografías ©Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo

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