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Crítica de discos

Sobre Falla

Albert Ferrer i Flamarich

Falla: Obras para piano. Intérprete: Gustavo Díaz-Jerez, piano. Sociedad Española de Musicología (SEdeM), vol. 22, DDD, año 2008, 1CD. Duración: 73:24.

Título: Música y finanzas de Manuel de Falla. Autor: Manuel Titos Martínez. Granada. Publicaciones del archivo Manuel de Falla, 2008. Nº de páginas: 474. ISBN: 978-84935070-4-6.

Falla: Obras para piano

Falla sigue siendo el español más ilustre en el terreno discográfico y editorial –aún con el sinfín de estudios musicológicos que afloran exponencialmente sobre el patrimonio musical. En el presente comentario se recogen dos aportaciones de estos campos que reflejan la labor de los intérpretes e historiadores españoles. Y es que tras valiosas aportaciones con obras de Monasterio, Sarasate, Santiago de Masarnau y Pérez de Albéniz, entre otros, el proyecto discográfico de la Sociedad Española de Musicología (Sedem) prospera con su volumen 22, dedicado a Manuel de Falla (1876-1946). Como explica Elena Torres Clemente en sus amplias notas de carpeta, lo recogido es el corpus que el músico gaditano dedicó a un instrumento que le acompañó toda la vida. El tinerfeño Gustavo Díaz-Jerez acomete la que es la integral más recomendable de los últimos años, por delante de la lograda aunque menos sofisticada de Daniel Ligorio (en dos volúmenes para Naxos). Recuérdese que ni De Larrocha ni Orozco, Sánchez o Colom llegaron a grabar toda la obra pianística de Falla.

La Fantasía Baética y las Cuatro piezas españolas pueden asemejarse al concepto albeniciano con que el mismo Díaz-Jerez abordó –muy poco después- la Iberia en otro volumen del Sedem. El contraste entre lo vivo, lo nostálgico y lo evocativo, así como el despliegue de la síntesis melódico-rítmica encuentran en el pianista una construcción cálida, coherente, briosa. El cuidado del sonido pasa por una depuración y organicidad que, aún con la complejidad de texturas, no pierde esencia pianística y no opta por una lícita orquestalidad, como sucede en ocasiones. En otro orden, el Nocturno, Canción, Mazurca y Vals-capricho traslucen la herencia chopiniana y schumaniana en la digitación y en un halo intimista, encantador. Es decir, son tan idiomáticos como intensos y nada retóricos lo son los homenajes a Debussy y Dukas que Díaz-Jerez brinda con sobriedad.

Música y finanzas de Manuel de Falla

Por otro lado, el historiador de economía Manuel Titos Martínez desarrolló importantes labores de catalogación de documentos de la histórica banca granadina Rodriguez-Acosta. Ello le permitió descubrir accidentalmente numerosa información sobre la gestión económica de Manuel de Falla y una cuenta abierta por éste en 1929. Tras un arduo trabajo de investigación ha confeccionado este estudio que es una biografía económica del compositor, publicada en la colección del Archivo de Falla. Como biografía recorre las principales etapas del compositor y como estudio analítico sobre economía aporta cuadros y esquemas, con datos y conclusiones, que ilustran un discurso interesante aunque de temática árida. El autor también se ha esmerado en mostrar las equivalencias económicas de la época pero lo verdaderamente significativo es la redefinición del vínculo personal con Leopoldo Matos Masieu que fue íntimo amigo, confidente y cajero personal de Falla. Todo sirve para explicar los motivos de la vida humilde del compositor, que ni fue un hombre adinerado ni los recursos que obtuvo fueron proporcionales al prestigio internacional que alcanzó su obra. Aunque tampoco le faltó el pan a partir de los años veinte.

Sin duda, se trata de una fuente documental muy reveladora, bien trabajada y que, como la monografía de Jaime Tortella sobre Boccherini, saca petróleo de donde nadie sospechaba. La brecha de otra nueva vía de investigación está abierta.