El siglo XX y sus cantantes
El intérprete por encima del cantante: Tito Gobbi
Enid Negrete
“La música es amor”
(Tito Gobbi)
Para la tercera parte de los artículos que he dedicado a los cantantes del siglo XX he escogido a otro cantante singular: Tito Gobbi, excelente barítono y actor, cuyo trabajo se recordará sobre todo por haber sido el compañero ideal de Maria Callas en la Tosca de Puccini.
Encaminado a otros intereses, Tito Gobbi fue descubierto por un músico amigo de su familia mientras estudiaba leyes en la Universidad de Padua, quien le sugirió estudiar canto. El resto es historia y los fanáticos de la ópera no podremos terminar de agradecerle nunca su iniciativa. En 1936 gana el Concurso Internacional de canto en Viena, y con ello, una beca para estudiar en el Teatro alla Scala. El año siguiente debuta en el Teatro Adriano de Roma como Germont en La Traviata.
Invitado al Teatro dell’Opera di Roma por el maestro Tullio Serafin, cantó en varias temporadas un enorme número de papeles bajo su dirección. En 1942, también con este director, consigue un enorme éxito en el papel de Wozzeck, en el estreno en Italia de esta ópera de Alban Berg. En 1947 canta en Estocolmo, con lo que inicia una larga carrera internacional que lo llevará a los teatros de ópera más importantes del mundo. Su repertorio abarcó 100 roles distintos de compositores veristas, belcantistas y contemporáneos.
Es un cantante camaleónico. Siempre nos convence de que su versión del papel en el que lo vemos es la definitiva. Los efectos vocales nunca fueron mejor usados para la creación de un personaje. En cada uno de los filmes que tuvimos la suerte de que rodara, nos deja clara su manera de concebir a la ópera como algo orgánicamente complejo que relaciona sin problemas la acción escénica y la música. Resulta impresionante la cantidad de matices vocales y de carácter que forman su concepción integral del personaje.
Por ello no es sorprendente que en sus últimos años se dedicara a la dirección escénica, pero no se conservan los resultados (o al menos no de una manera pública y consultable) como para valorar sus logros en este campo. En esta rama debutó en 1965 con la ópera Simon Boccanegra de Verdi en la Ópera de Chicago. A partir de la década de 1970 se dedicó también a la enseñanza dando clases magistrales en Italia, Inglaterra, Suecia, Suiza, Austria y EEUU.
“Tito ha sido uno de los artistas más excepcionales de nuestro tiempo… por su profunda comprensión del personaje… la investigación diligente…la observación de la naturaleza humana… todo esto estaba fundido en una voz…que sabía colorear para iluminar el texto, los pensamientos y los sentimientos del personaje que interpretaba y vivía al mismo tiempo. La contribución de Tito al desarrollo de la ópera y a su crecimiento como forma de arte viva y vital va más allá de cualquier duda” (1) ¿Por qué? bueno, creo que una de las características que hace de su trabajo algo tan único y especial es su capacidad para mostrar varias emociones contradictorias simultáneamente. En este sentido cumple con los requisitos de lo que Peter Brook denomina lo grotesco: La capacidad de crear dos emociones contradictorias que atacan de una manera irracional al espectador; no me parece aventurado asegurar que ésta es la aportación más importante que hace Gobbi a la creación operística.
Un ejemplo de esto lo encontramos en su interpretación del personaje de Tonio en I Pagliacci de Ruggero Leoncavallo, en la versión filmada de los años 50 al lado de Franco Corelli. En esta versión, durante la escena en que se prepara para actuar, logra una mezcla de ternura, patetismo y vergüenza por su oficio, que lo convierten en un personaje completamente justificado pero también dolorosamente entrañable.
Es importante señalar que, en otra versión fílmica de la misma ópera (2) , hecha por actores haciendo play back a una grabación, el único cantante que aparecía también como actor era Tito Gobbi, quien además hacía tanto Tonio como Silvio, y era irreconocible tanto física como vocalmente. Realmente toda una hazaña, y bastante poco conocida.
Su papel más famoso, como ya hemos mencionado, fue el Scarpia de la Tosca Pucciniana. Para entender lo que este artista buscaba con su trabajo es interesante rescatar sus propias palabras: “Scarpia es mucho más que un villano. Uno de los mejores retratos que se hacen de este personaje lo hace Cavaradossi en el primer acto de Tosca y no lo hace con colores ni trazos, sino cuando lo describe frente a Angelotti como un sátiro que esconde bajo un manto de fe religiosa la alegría libertina. De hecho Scarpia es un hombre que basa su poder en la ley, ley que respeta profundamente” (3) . Estas palabras nos dejan claro que el trabajo de construcción del personaje lo basaba tanto en lo que los otros personajes dicen del carácter a interpretar, como en la idea de no juzgarlo sino crearlo desde sus pulsiones vitales.
Ver este tipo de matices hace que los intérpretes pongan atención en detalles que complejizan a los personajes y hacen de ellos seres de más interés para el escucha. Con este tipo de interpretaciones nos demostró que “… pertenecía a aquella raza especial que une el canto y la recitación de modo que se conciban inseparables, la forma de arte completa que la ópera exige en su nivel más sublime” (4) .
(1) Andreas Cantabile-subito. A site for collector of great singers of the past. [en línea] August 1999 [última consulta 25 de abril de 2006].
(2) Pagliacci (amore tragico), 1949 (Costa, Lollobrigida, Poli) Emitida por la televisión mexicana en el canal 11, dentro del programa “El espectáculo sin límites” en 1992.
(3) Joan Sutherland - Tito Gobbi - Interview on Tosca and Phyllis Curtin - Nicolai Gedda - Jerome Hines - Interview on Faust [en línea] http://www.youtube.com/watch?v=-fA4evRRLxk [consulta 20 julio de 2010]
(4) L’Associazione Musicale Tito Gobbi. OP. Cit.
Escribir a Enid Negrete
