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Disco del mes
Lang Lang en Viena
Adolfo del Brezo
Lang Lang live in Vienna. Ludwig van Beethoven: Sonatas para piano nº 3 en Do mayor op. 2 y nº 23 en Fa menor op. 57 "Appassionata"; Isaac Albéniz: Iberia, primer cuaderno (Evocación, El Puerto, Corpus Cristi en Sevilla); Sergei Prokofiev: Sonata nº 7 en Si bemol mayor op. 83; Frédéric Chopin: Estudio op. 25 nº 1, Polonesa nº 6 en La bemol mayor "Heroica", Gran Vals brillante nº 2 op. 34-1. Sello: Sony Classical. Duración: CD-1: 55'29'', CD-2: 59'12''.
En su apuesta por la captación de nuevos mercados para la música clásica, las grandes discográficas se han lanzado sobre Latinoamérica y Oriente, cuyo potencial de consumidores es enorme. Para ello se ha contado con figuras como el venezolano Gustavo Dudamel o el chino Lang Lang, talentos que han de actuar como anzuelo para fidelizar a millones de jóvenes en el mercado de la música clásica. Tras ellos trabaja una técnica de marketing muy actualizada que juega con criterios similares a los de la música pop y rock. En el caso de Lang Lang (1982), pese a su corta edad, incluso circula ya en el mercado una autobiografía suya, lo cual es suficiente muestra de la apuesta que hay tras su figura, que se trata de convertir a toda costa en mediática. Aunque su forma de tocar el piano provoca no pocas controversias, lo que es innegable y en lo que casi todos están de acuerdo, es que se trata de uno de los pianistas más dotados de su tiempo, y que su mecanismo prácticamente desborda los límites de lo que hoy en día resulta humanamente ejecutable.
Este recital supone su debut discográfico con el sello Sony, que desembolsó una cantidad infrecuente en el mundo de la música clásica, para hacerle firmar un contrato que lo arrebatara de las manos de Deutsche Grammophon. El concierto, grabado en vivo en la Gran Sala del Musikverein de Viena, en sesiones que tuvieron lugar entre el 27 de febrero y el 1 de marzo de 2010, comienza con la tercera de las Sonatas para piano de Beethoven, significativamente una obra favorita del gran Arturo Benedetti Michelangeli, con quien Lang Lang comparte el espíritu perfeccionista. Efectivamente, Lang Lang ofrece una versión luminosa de una Sonata cuya tonalidad de Do mayor parece resplandecer en las manos del joven virtuoso chino. La expresividad resulta espontánea y se encuentra en el punto justo del equilibrio clásico del cual no se aparta esta obra. El despliegue técnico es deslumbrante, especialmente tratándose de un concierto en vivo. Su interpretación de la famosa Sonata Appassionata resulta igualmente brillante pero el enorme salto estilístico recorrido por Beethoven entre ambas obras resulta poco perceptible en esta versión.
Afirma Lang Lang en el trailer promocional de la grabación, que su concepto de Albéniz se encuentra muy cercano al impresionismo francés, y siguiendo dicho criterio recrea el primer cuaderno de Iberia. La primera pieza, Evocación, está muy bien cantada, no falta el aroma impresionista ni un rubato generoso, recreándose el pianista en un inspirado fraseo. Encontramos en El Puerto, nuevamente luminosidad y color a raudales, mientras que la interpretación del Corpus Cristi en Sevilla resulta más acertada en la poética sección central —cantada con fantasía, imaginación y bonito rubato— que en las dos partes extremas, cuya octavas y saltos parecen actuar como un corsé y bloquear la habitual hiperexpresividad del virtuoso chino, mostrándose aquí mucho más riguroso en el tempo y más comedido en cuanto a libertades interpretativas de lo que suele ser habitual en él. Maravilloso el final de esta pieza, con pianisimi casi inaudibles, que hacen justicia a las indicaciones de la partitura.
Sin embargo, lo mejor está aún por llegar, y viene de la mano de la segunda del impresionante tríptico de Sonatas de Guerra de Prokofiev. Intachables los movimientos primero y segundo de esta obra, en la que Lang Lang se emplea con una pulsación acerada, penetrante y precisa, mientras que el implacable y salvaje ritmo impuesto por Prokofiev en el tercer movimiento —un Precipitato interpretado con pasmosa facilidad a un tempo que nos deja literalmente sin aliento— impiden a Lang Lang recrearse en cualquier tipo de veleidad interpretativa, lo que da como resultado que podamos escuchar aquí los momentos de mayor empaque de este espectacular recital.
Gracias a que se han conservado los aplausos, podemos apreciar la entregada respuesta del público, que obliga a Lang Lang a responder con tres bises chopinianos. Un Estudio, fraseado con enorme libertad, actúa como un bálsamo acariciador tras la violencia arrolladora de la Sonata que cerraba el recital. Aquí el cambio radical de sonoridad conseguido por Lang Lang es de auténtico maestro: un abismo separa el sonido de Prokofiev del de Chopin, dando la sensación de que nos encontramos escuchando otro piano y otro pianista. Sencillamente magistral. La Polonesa Heroica desata el delirio entre la audiencia gracias a la extrema brillantez que logra Lang Lang, especialmente en el pasaje de octavas, que para escuchar a una tempo parecido hay que retrotraerse a las grabaciones de György Cziffra. Finalmente un Vals rubateado con encanto, entre la languidez y el arrebato, nos hacen rendirnos ante un artista único e irrepetible cuyos límites —fruto de la predecible evolución que experimentará con el paso del tiempo y la experiencia— constituyen una fascinante incógnita. Para su mayor gloria, Sony Classical edita este concierto en cinco diferentes formatos: doble CD, edición limitada con libro encuadernado en cartoné y bonus DVD, Blu-Ray, DVD y, para los más nostálgicos, también en un doble vinilo.