Discos y libros
- Ocho siglos de música sacra catalana
- Jóvenes intérpretes entre sonetos y sonatas
- Los grandes directores de orquesta
- Interpretación musical y postura corporal
- Sobre Falla
- Zoco mahleriano VII
- Handel: Concerti Grossi op. 6
- Lang Lang en Viena
- Ravel para iniciados
- Los clásicos también pecan
- The Nightingale and the Butterfly
- Agustí Charles: obras sinfónicas
Índices
Crítica de discos
Zoco mahleriano VII
Albert Ferrer Flamarich
Mahler: Sinfonía nº 2 "Resurrección". Miah Persson, soprano. Christianne Stottijn, mezzosoprano. Chicago Symphony Chorus &Orchestra. Bernard Haitink, dirección. CSO Resound, 901916. Super Audio CD, 2008. 2CD, 82:02.
Mahler: Sinfonía nº 8 y Adagio de la Sinfonía nº10. Varios solistas. Pacific Boychoir. San Francisco Girl Chorus. San Francisco Symphony Chorus & Orchestra. Michael Tilson Thomas, dirección. San Francisco Symphony, 821936-0021-2. Super Audio CD, 2006, 2008. 2CD 51:30/ 60:28.
En el listado de Pérez de Arteaga ésta será/sería la séptima Segunda comercializada por Haitink. La versión procede de cuatro conciertos en la Orchestra Hall de Chicago los días 20, 21, 22 y 25 de noviembre de 2008. Los parámetros interpretativos no difieren de lo ofrecido en la Tercera, la Primera y la Sexta basadas en una estilización del sonido y una dilatación de los tempi calificable de “klemperización”. Las prescripciones son de orden abstracto en una construcción apolínea y serena que busca la luz, el desasosiego, la naturalidad y la organicidad. Es un trabajo que puede parecer típico en su solidez, en la transparencia de su planificación, en su reposo. Conceptualmente tiende a emparentarlas a Bruckner con resultados ora antológicos ora discutibles, como demostró en los Finale de la Tercera y de la Sexta respectivamente. Pero Mahler requiere un plus de emoción y de fuerza sí ofrecido en sus tiempos de Amsterdam, Berlín o Rotterdam –a pesar de las irregularidades de alguna de ellas.
En conjunto es una lectura fina, perceptiva, sinuosa y con una enorme homogeneidad, aunque sedante, donde lo ofrecido vuelve a ser la reflexión sobre la tragedia de la vida más que el propio sentimiento de ésta. Haitink en plena madurez parece recordarnos que la dulzura y la delicadeza son la plétora de la fuerza como en el Scherzo, las intervenciones solistas o el coro final, pero ante la inmensa y variada discografía de la obra… ustedes mismos.
Por otro lado, en producciones de la propia orquesta de San Francisco, con todas las tecnologías de sonido actuales (CD, DSD y SACD), Tilson Thomas cierra su integral mahleriana con la Octava (grabada en 2008) y el Adagio de la Décima ( en 2006). Por cierto, libreto de lujo, de los raros en ediciones sinfónicas de este calibre. Las lecturas no difieren de lo ofrecido en esta integral aunque mejoran el concepto general. No supera en profundidad de ideas, intensidad expresiva y despliegue técnico a las referencias (Horenstein, Bernstein, Solti o Abbado en la primera; Gielen, Barshai o Boulez en la segunda), pero son un aliciente al Mahler tradicional, no especialmente denso pero sí brillante. Tilson Thomas va de lo camerístico o lo moderno a lo suntuoso o lo poético en un sentido casi confesional que se atañe al carácter religioso de la obra. Apunta los matices auráticos aunque no es una lectura significativamente mística. He ahí, el halo misterioso, de presagio, del preludio de la Segunda parte. Los coros y los solistas ofrecen un buen nivel como conjunto en una Octava superior a la de Ratlle o Gergiev y tan digna como la de Boulez en otros parámetros.
El Adagio de la Décima es concebido en una faceta bastante especulativa. Es decir, acentuando la expresividad de ese “casi es” limítrofe de la atonalidad y con una loable claridad polifónica y acento en las disonancias sin ser una lectura de tremendismo expresionista.