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Nuestra Zarzuela

María la O

José Prieto Marugán

María la O. Sainete lírico en un acto. Texto de Gustavo Sánchez Galarraga. Música de Ernesto Lecuona. Estreno: 1 de marzo de 1930, en el Teatro Payret, de La Habana (Cuba). Acción en La Habana, año 1800.

Personajes e intérpretes principales:

María la O (Conchita Bañuls, soprano).

Niña Tula (Natalia Gentil).

Caridad Almendares y Ña Salú (Mimí Cal).

Niño Fernando (Miguel de Grandy, tenor).

José Inocente (Julio Gallo).

Santiago Mariño (F. Mendoza).

Marqués del Palmar (Alfonso Miranda).

Conde de las Vegas (Armando French).

María la O

Argumento.

Se celebra una fiesta en casa de la presumida y extravagante Caridad, a la que asiste lo más granado de la buena sociedad habanera. Todo el mundo comenta el interés de Caridad por un rico zapatero español llamado Santiago Mariño, aunque éste de quien está enamorado es de María de la O, una bella y escultural mulata que encandila a los hombres con su belleza y su desparpajo. Cuando entra en escena Santiago, Caridad le advierte que María de la O a quien quiere es a Fernando de Alcázar, un apuesto aristócrata y que, además, debe tener cuidado con José Inocente, más conocido como Curro del manglar, que está enamorado de la mulata y que ha jurado matar a quien se atreva a burlarse de la joven.

Cuando llegan Fernando y María a la fiesta, Caridad pregunta al hombre si son novios, él responde que está dispuesto a casarse con María a pesar de la diferencia de clases. Ella, por su parte, confiesa que no duda de la palabra de Fernando. La cizaña la pone José Inocente al intervenir delante de todos diciendo que Fernando va a casarse con la hija del Marqués del Palmar, Niña Tula, y que María es para él un capricho, un mero pasatiempo, tras lo cual se marcha, no sin amenazar a Fernando de que le vigila.

En la escena siguiente, José Inocente, que espera la llegada de María de la O, la pone al corriente de las intenciones de Fernando y dice que si no le cree, vaya a casa de los Marqueses del Palmar, y podrá verle en brazos de Niña Tula. María de la O, en principio, no le da crédito, pero la sospecha la lleva a la casa del aristócrata donde, en efecto, tiene ocasión de comprobar la verdad.

Mientras, Niña Tula habla con su esclava, que fue su ama de cría, diciendo que quedan unos pocos días para su boda con Fernando. A su vez, el Marqués del Palmar y el Conde hablan de sus nietos; el Conde reconoce haber escuchado comentarios de que su nieto anda en amoríos con María la O, pero no le da mayor importancia.

Fernando y Niña Tula se encuentran y ella le reitera su cariño. María la O, que ha estado acechando, es descubierta por Fernando que la pregunta cómo se ha atrevido a llegar hasta allí. Santiago, enterado de la escena anterior, sugiere a María que se case con él y que olvide a Fernando; María le rechaza y le jura que si Fernando no deja a Niña Tula le matará. Inocente se interpone y  dice que será el quien castigue a Fernando.

Fernando y Niña Tula se han casado y están a punto de embarcar hacia Europa en vieja de novios. María la O, escondida, sabe que José Inocente anda por allí para cumplir su amenaza. Cuando parece que la tragedia es inevitable, la mulata aparece y confiesa estar embarazada de Fernando, lo cual impide que José Inocente asesine al aristócrata.

Comentario.

La zarzuela llegó muy pronto al continente americano y cuajó de manera distinta en aquellos países. Cuba fue uno de los que enseguida admitieron el género con mayor entusiasmo y gracias al esfuerzo de alguno de sus más relevantes compositores, consiguió inscribir su nombre en el  palmarés del teatro lírico en lengua castellana.

Uno de estos músicos fue Ernesto Lecuona, nacido, de padres españoles, en Guanabacoa (Cuba) en 1896 y muerto en Santa Cruz de Tenerife en 1963. Lecuona fue un consumado pianista que recorrió Europa y América, dando conciertos en los que incluía composiciones propias basadas en el folclore de su país. En el campo de la zarzuela escribió varias entre las que sobresalen El cafetal, Rosa, la China, y María la O.

La partitura de María de la O combina elementos diversos que van desde el empleo de temas populares, hasta concepciones estéticas propias de la opereta y esencias de la zarzuela, De esta amalgama nace una composición cuya introducción, con intervención del coro, presenta un cierto carácter sinfónico.

Fragmentos a destacar son la aparición de María que con el tema “Soy mulata…, tengo fuego”, escrita sobre la base de una melodía popular; la brillante romanza de la José Inocente  “Mi corazón, herido sin piedad”; el cadencioso vals de Caridad, acompañada por un coro masculino, “Amor, dime dónde has ido”; el dúo entre María y Fernando, “¡Ay!, allá va traicionando mi pasión”; la canción de Caridad, “La mulata soy yo que nací en el manglar”, y la magnífica romanza, “María la O, su amor ya se fue”.

Destaca en toda la partitura el empleo de instrumentos autóctonos y, sobre todo, el ritmo vibrante y cálido de la música afrocubana.

Escribir a José Prieto Marugán