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Índices
Concierto en Los Ángeles
El Magnífico Mozart
Ramón Jacques
Los Angeles Philharmonic (Orquesta Filarmónica de Los Ángeles). Concierto del 22 de julio del 2010, realizado en el anfiteatro Hollywood Bowl de Los Ángeles, California, EUA. Director musical: Nicholas McGegan. Solistas: Katia y Marielle Labèque (pianistas). Obras de Wolfgang Amadeus Mozart: Interludios musicales (entreactos) de la ópera Thamos Rey de Egipto, K 345; Concierto para dos pianos, K 365; Sinfonía No. 36 en do mayor, K 425 “Linz”.
Como parte de la temporada de verano que la Filarmónica de Los Ángeles realiza en el antiguo anfiteatro conocido como Hollywood Bowl, se ofreció un programa monográfico dedicado a Mozart. El concierto comenzó con la ejecución de los interludios “entr’actes” de Thamos rey de Egipto cuya obra original pertenece a Tobias Philipp y para la cual Mozart escribió, entre 1773 y 1780, la música incidental K 345, 336a de características operísticas. Los interludios conforman una suerte de mini sinfonía de carácter impetuoso y una tonalidad típicamente mozartiana con claras reminiscencias de la música de la ópera Idomeneo. En toda la interpretación destacó la ligereza de los instrumentos de cuerda de la orquesta, y en las partes mas serenas, como el interludio Andante, brillaron por su exuberancia los fagotes y particularmente el oboe solista, que guió todo el movimiento.
A continuación se realizó una espléndida y emocionante ejecución del Concierto para dos pianos, K 365 con la presencia de las hermanas Katia y Marielle Labèque, quienes crearon un verdadero dialogo e intercambio entre los dos pianos, pasando por el lírico y espacioso Allegro, el refinado y lento Andante, para concluir con un rítmico y ágil Rondo, en el que particularmente del piano de Katia, emanó una interminable fuente de habilidad y armonía. La orquesta prestó un óptimo marco de acompañamiento al fondo de la interpretación de los dos pianos.
Finalmente, se interpretó la Sinfonía No. 36 en do mayor, K 425 “Linz” una pieza que lució más por la fluidez natural y la irresistible fascinación contenida en la música de Mozart, que por la irregular y poco convincente batuta del director ingles Nicholas McGegan (de reconocida labor en la música barroca en el Goettingen International Handel Festival y en el teatro Drottningholm de Suecia) la cual en términos generales fue irregular, mecánica y sin dinámica, lo que ocasionó falta de concordancia entre los instrumentales y pasajes francamente fastidiosos.
Fotografía ©Mathew Imaging / Los Angeles Philharmonic Association