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Índices
Crítica de libros
Ravel para iniciados
Aurelio Viribay
Título: Ravel. Autor: Vladimir Jankélévitch. Traducción y discografía: Santiago Martín Bermúdez. Editorial: Fundación Scherzo, 2010. Nº de páginas: 308. ISBN: 978-84-7774-446-7.
"En cuanto a reprocharme que sólo escriba 'obras maestras' (...) puedo responder que si eso fuera cierto (...) no me habría quedado otra cosa que hacer que detenerme y esperar la muerte... ¡A pesar del ejemplo de Dios, que descansó de haber creado el mundo, y que se equivocó por completo!"
(Maurice Ravel, 1931).
Conviene comenzar aclarando que este libro no es recomendable para quienes busquen información básica sobre Ravel, pues para sacar partido de su lectura hay que conocer a fondo, no sólo la obra completa del compositor de Ciboure, sino también buena parte de la de aquellos compositores con los que se le compara para establecer influencias y paralelismos. La escritura del libro es además densa, abigarrada y recargada, llena de referencias cruzadas, que pueden llegar a saturar al melómano que desee ahondar en la creación raveliana. Quien maneje con soltura una abundante literatura musical de compositores más o menos coetáneos, podrá reconocer y apreciar los ejemplos expuestos que comparan pasajes de obras de Ravel con otros pertenecientes a una larga lista integrada por Fauré, Chabrier, Satie, Debussy, Massenet, Milhaud, Ibert, Roussel, Borodin, Rimski-Korsakov, Mussorgski, Stravinski, Glazunov, Albéniz, Granados o Falla, por citar sólo algunos. Aún contando con dichos conocimientos, la lectura del primer capítulo de este libro, La obra en su devenir, puede resultar bastante fatigosa.
Mucho más estimulante, por lo interesante de las reflexiones aportadas, me ha parecido el segundo capítulo, La industria, que realiza un inteligente repaso por las claves de la estética raveliana, especialmente a través de dos temas principales, su audacia compositiva y el artificio, junto a otras materias como virtuosismo, ritmo, armonía, utilización de modos y contrapunto. Tampoco faltan aquí abundantes citas de obras y pasajes, quizás excesivos para una lectura en la que no se tenga a mano partituras y grabaciones de los ejemplos aludidos. Este capítulo enlaza con el titulado Appasionato, en el que el autor prosigue su abrumadora relación de citas musicales para ilustrar el contenido expresivo que se esconde tras las claves estéticas analizadas en el capítulo anterior. Encontramos aquí, desperdigadas entre ejemplo y ejemplo, agudas propuestas relacionadas con las ideas de exotismo, naturaleza, pastiche, danza, sensualidad o vehemencia en la obra de Ravel, de la que Vladimir Jankélévitch, autor de este libro, muestra un dominio exhaustivo. La mayor parte de sus ideas y conclusiones son profundas, acertadas y altamente estimulantes, salvo alguna excepción, como aquella en la que el autor afirma que "si nos referimos al oficio, al gusto, a la maestría técnica, entonces el desigual Debussy es un aprendiz comparado con Ravel" (pág. 175), lo cual no deja de ser una exageración, quizás forzada por el autor para magnificar la extraordinaria maestría técnica de Ravel.
Pero lo mejor de este libro surge sin duda cuando Jankélévitch deja de ahogar su discurso con la abrumadora reiteración de ejemplos musicales y de relaciones entre obras, para ceder la palabra al propio Ravel en el capítulo Cartas y testimonios, por cuya lectura sin duda merece la pena hacerse con esta publicación. Un breve Apunte autobiográfico resulta igualmente interesante por lo que tiene de documento de primerísima mano, y ejerce de contrapunto a la Cronología sobre su vida.
Completa este libro el catálogo de Obras de Maurice Ravel relacionadas por el traductor, Santiago Martín Bermúdez, responsable a su vez de Una discografía raveliana, en la que se echa en falta una valoración crítica de las numerosas referencias aportadas. Su labor como traductor es superior a la media en lo que se refiere a libros especializados en música, más aún teniendo en cuenta que el texto original se adivina bastante intrincado. No obstante encontramos decisiones discutibles, como nombrar el Concierto para la mano izquierda como Concierto manco (págs. 63 y 102) o a las escalas como gamas (pág. 101). Tampoco produce una imagen impecable encontrar una errata ortográfica en la mismísima primera frase del libro, algo que —igual que el resto de erratas— resultará fácilmente corregible en próximas ediciones. Respecto a las escasas opiniones vertidas por el traductor en su capítulo discográfico, tan sólo estoy en desacuerdo con su inferior consideración de Shéhérazade respecto al resto de canciones de Ravel (pág. 264). El mismísimo Gerard Souzay consideraba la tercera canción de este tríptico, L'indifférent, como la más bella canción del repertorio francés.
En resumen, pese a no tratarse de una publicación "para todos los públicos", nos encontramos ante un libro de obligada referencia raveliana, uno de cuyos mayores méritos es la recuperación y traducción de unos textos que el prestigioso pensador francés Vladimir Jankélévich (1903-1985) publicó en 1939 y amplió posteriormente en 1956. La publicación de la colección Musicalia Scherzo nos permite ahora acceder a este importante y sin duda interesante documento, sumándose a la bibliografía disponible en castellano sobre el compositor, integrada por títulos como Ravel, vida y obra, de Theo Hirsbrunner (Alianza, 1993), El mundo de Ravel, de Roger Nichols (Adriana Hidalgo, 1999), o, en otro género completamente diferente, Ravel, de Jean Echenoz (Anagrama, 2007).
Otros libros de la colección Musicalia Scherzo reseñados en la revista OpusMúsica:
Alfred Brendel: El velo del orden. Conversaciones con Martin Meyer.
Pablo Queipo de Llano: El furor del Prete Rosso. La música instrumental de Antonio Vivaldi.
José Luis Pérez de Arteaga: Gustav Mahler.
Steven Isserlis: Por qué Beethoven tiró el estofado.
Justo Romero: Chopin. Raíces de futuro.
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