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XI Festival Internacional de Música de Sabadell

Festival de verano de Sabadell

Albert Ferrer i Flamarich

Orquestra del Sol

Mercè Martínez, veu. Cobla Mediterrània. Obras de Bizet, Casademont, Cotó, Lamote de Grignon, Morera, Damaré, Pérez, Puiggener, Quirós, Cotó. Auditori del jardins de la Caixa de Sabadell. 1-7-2010.

Cristina Roca, ballarina. Orquestra del Sol. Frederic Oller, director. Obras de Fàbrega, Lully, Purcell, Holst, Britten. Auditori del jardins de la Caixa de Sabadell. 19-7-2010.

Eugènia Montenegro, soprano. Carles Daza, baríton. Josep Buforn, piano. Obras de Serrano, Giménez, Vives, Penella, Soutullo-Vert, Martínez Valls i Chapí. Auditori del jardins de la Caixa de Sabadell. 15-7-2010.

Este año se celebró el XI Festival Internacional de Música de Sabadell en el marco de las 30 noches de Sabadell y con la colaboración de Juventudes Musicales de Sabadell, organismo comandado por Joana Soler. La programación, partícipe de la variedad de estilos y tendencias, incluyó una sesión del Libre Choir, Bloemfontain-Pretoria, Sudáfrica, dirigido por Joanita Erasmus con el piano de Lesley-Ann Mathews (jueves 8 de julio) y el Manel Camp Trío con la voz y la guitarra de Miquel Gil (lunes 26 de julio) en una sesión jazzística. Entre el resto de propuestas cabe citar la actuación de la Orquesta de Cambra de l'Empordà dirigida por su titular Carlos Coll (jueves 22 de julio) y la distendida e instructiva propuesta "Recordando el dorado" de la Cobla Mediterrània con la actriz Mercè Martínez como narradora y coupletista (jueves 1 de julio). Con guión de Anna Cabeza a partir de una idea de Bernat Castillejo (director de la formación instrumental y autor de la selección y arreglo del programa), el espectáculo giraba en torno a la producción de cuplés y teatro de variedades de moda al entrar el siglo XX y que en Barcelona tuvo un gran éxito en salas como la del antiguo teatro El dorado. Autores como Morera o Zamacois participaron del mismo y con la contextualización de la narradora Mercè Martínez, la formación catalana tocó sardanas y otras piezas de baile de Morera (La sardana de las monjas), Lamote de Grignon (El testamento de Amelia) y Dama (la polka de los Feux Duendes) al tiempo que otras piezas instrumentales como el preludio de La mujer de agua de Cassià Casademont.

Por otro lado, otra de las producciones atractivas, solventes y con sello autóctono fue la del creativo centro artístico del Sol que, a través de su joven orquesta de jóvenes, ofreció un programa completo, ameno y basado en la danza y el teatro como complemento a la música (lunes 19 de julio). Una música que se presentó después de un breve pero intenso stage de formación de jóvenes músicos dirigidos por cinco profesores. La propuesta partió de la Sinfoníade J. Fàbrega como ejemplo del temprano sinfonismo de raíz italianizante del clasicismo centroeuropeo con estructuras que mostraban el tanteo de la forma sonata. Siguió con una selección de escenas de El burgués gentilhombrede Molière (en la versión catalana de Josep Carner) y de El sueño de una noche de veranode Shakespeare (en la versión de Josep Maria de Sagarra) y la participación de cuatro actores intercalando la acción entre los números musicales de las suites de El burgués gentilhombrede Lully y La reina de las hadasde Purcell que, contó además, con la bailarina Cristina Roca. En la segunda parte el esfuerzo y el aprendizaje de esta escuela de músicos le convenció para la tensión rítmica entusiasmo desplegados en la St. Paul Suitede Holst y la Simple Symphonyde Britten, dos obras que no por recurrentes en formaciones de cuerda como la Orquesta del Sol resultan menos difícil tanto técnica como expresivamente.

Noche de zarzuela

Es habitual que en las propuestas veraniegas figure un recital de zarzuela como el convocado el jueves 15 de julio en que se programó una recopilación de hits del repertorio de las primeras décadas del siglo XX en una clara demostración de exigencia vocal, tanto por desarrollarse en un marco al aire libre como por una selección diversa y complementaria. Así lo corroboraron obras como "Sierras de Granada" de La tempranica y "Cuando está tan hondo", de El barquillero que, al margen de sus giros Andalucista y el particular idiomatismo, requieren intensidad lírica y cambios de ritmos que la soprano Eugenia Montenegro defendió notablemente. Sus medios de lírica pura auguran un camino interesante con incursiones de carácter spinto en romanzas como la pucciniana "Bendita cruz" de Don Gil de Alcalá. Capaz de aliviar el volumen y ofrecer agilidades (La canción del olvido, La Tabernera del Puerto), demostró refinamiento y habilidad en el legato en "Ay de mí" de El rey que rabió y la Sardana del Vallespir de Cançó d’amor i de guerra. No obstante, debe reforzar el apoyo diafragmático en la emisión y pulir el leve vibrato stretto del registro agudo y las dinámicas en forte para redondear un instrumento de nervadura ancha y oscura, bonito mordiente una fisonomía poco frecuente.

Como de costumbre, Carlos Daza fue el kavalierbaríton con que se ha ganado un lugar en las temporadas de la AAOS: presencia aristocrática, rotundidad, elegancia, efusividad lírica, buena dicción e inteligencia para saber dónde regalarse y donde contener en el fraseo. El ejemplo más evidente fue el bis Granada, a la vez que los fragmentos muy escuchados en sus recitales como las romanzas de La canción del olvido, La del soto del parral y Cançó d’ amor i de guerra. Hay que hacer una mención especial a la amalgama de ternura y fuerza expuesta a de "Aquí n'este sitio" de Maruxa de Vives y la profundidad dramática servida en el "Monólogo de Simón" de La tempestad de Chapí que concluyó con comodidad ascendiendo puntualmente al La bemol agudo y prolongando la fermata final. Y es que la cantera de voces catalana ha producido intérpretes con experiencia que justifica la sinergia de los dúos y la excelencia de Josep Buforn como maestro acompañante: por la sincronía en la respiración con los cantantes, los contrastes entre concisión y desarrollo de volumen y por el preciosismo sonoro extraído, incluso, de números como el intermedio de La revoltosa, pieza poco efectiva en la reducción pianística.

Fotografía ©Esteve Barnola